Encuentra el equilibrio perfecto con la dieta mediterránea

Hablar de ella es sinónimo de salud, porque los expertos consideran nuestra dieta como una valiosa fuente de energía y vitalidad que promueve no solo un forma de comer equilibrada, sino un estilo de vida cada vez más extendido por la variedad de alimentos que propone. Solo tienes que combinarlos adecuadamente y adelgaza sin pasar hambre.

Mujer comiendo ensalada
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Considerada como fuente de salud –y declarada por la UNESCO Patrimonio Inmaterial de la Humanidad–, la dieta mediterránea encuentra su equilibrio en la variedad de los alimentos que propone. No solo es una fuente de salud, sino también una forma de vida que incorpora el ejercicio como parte fundamental de nuestro día a día. Además de ayudarnos a quemar kilos, este plan tiene múltiples propiedades preventivas y no sufres el temido efecto rebote.

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Te ayuda a controlar el peso. Un régimen basado en el consumo de 1.500 calorías al día –dependiendo de tu constitución– ayuda a bajar hasta un kilo por semana (siempre hay que tener en cuenta la actividad física diaria).

Es una dieta segura. A diferencia de otros planes (como los disociados o los depurativos), este régimen puede prolongarse en el tiempo hasta alcanzar el peso ideal. No hay efecto rebote, ya que la pérdida es paulatina y segura.

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Se basa en el equilibrio nutricional, puesto que no excluye alimentos. Según la OMS, los hidratos de carbono (pan, arroz, pasta) deben aportar el 60% de las calorías; frutas y verduras, el 15%; proteínas (carne, huevos, pescados), el 15%; y grasas (aceite de oliva), el 10%.

Es antioxidante. Retrasa el envejecimiento por ser rica en antioxidantes (en verduras, frutas, legumbres, hortalizas). Además, nos protege del cáncer, la diabetes y el Alzheimer.

Aporta un alto contenido en fibra, que se encuentra en la fruta, verdura y cereales con grano. La fibra nos ayuda a regular la actividad intestinal.

Reduce la hipertensión. Los frutos secos (nueces, almendras), típicos en la dieta mediterránea, contribuyen a reducir el riesgo de presión arterial, los niveles de lípidos y la glucosa en sangre.

Fortalece las defensas. Una alimentación variada refuerza nuestras defensas frente a infecciones.

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Los pros

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La dieta mediterránea protege de las enfermedades cardiovasculares, al controlar los niveles de colesterol y triglicéridos. Y al tratarse de una dieta saludable y ayudarnos a mejorar nuestros hábitos alimenticios, puede prolongarse en el tiempo hasta alcanzar el peso ideal. Además es muy rica en antioxidantes, por el alto consumo de fruta y de verdura.

Los contras

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Seguir un plan como éste, que implica dedicación y mimo para cocinar casero, puede resultar complicado por el ritmo de vida que llevamos y por la falta de tiempo. Por eso se recomienda limitar el consumo de carnes rojas a una vez a la semana. La carne de vacuno, al igual que los embutidos, son muy frecuentes en nuestros hábitos alimenticios.

Los productos

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Los recomendados son los hidratos de carbono, frutas, verduras, pescado azul y frutos secos. Mientras que debemos evitar los excesos de grasas saturadas, de sal y de azúcares.

Menú ideal

Hemos confeccionado para ti un menú, de unas 1.500 calorías para que no pases hambre. Podrás comer de todo porque contiene alimentos variados en cada una de las comidas que debes realizar al día. Despídete del hambre y ¡de los kilos!

Desayuno: café o té con leche desnatada. Tres galletas o una tostada untada con queso blanco.

Media mañana y tarde: pieza de fruta de temporada o yogur desnatado.

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Comida: ensalada vegetal y pollo a la plancha; o bistec de ternera a la plancha con lechugas variadas; o pescado al horno.

Cena: verduras al vapor (brócoli, coliflor); o ensalada de lechuga con tomate, atún, espárragos y huevo duro.

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