Todo lo que hay detrás de la lata azul de Nivea

Siempre ha sido como un tabú, un secreto de neceser y un truco infalible de todas las mujeres. Pero, ¿qué tiene la crema que vende más de 100 millones de latas al año? Profundizamos en la trastienda del éxito mundial de la madre de todas las cremas.

Cualquiera que viva en este mundo o la conoce, o la tiene. Da igual los años que hayan pasado. La lata sigue siendo la misma: azul con letras blancas… a menos que todavía conserves un ejemplar, ya de coleccionista, de los de primeros de siglo.

La icónica crema hidratante es ya todo un clásico. La Nivea original se creó en 1911 y comenzó a comercializarse en una lata que nada tiene que ver con la actual: decoración verde con inspiración Art Nouveau.

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D.R.

Un clásico vintage que cambió su aspecto una década después. En 1925 se introdujo la icónica lata, el diseño más reconocible y famoso del mundo.

Como curiosidad, Nivea viene del latín, de la palabra “nix”, “nivis” (nieve) y su significado es “blanca como la nieve”. El boca a boca funcionó a las mil maravillas en la época en la que no había Stories, ni influencers y la lata azul se convirtió en la más vendida del mundo. Actualmente, cada año se venden más de 100 millones en 200 países diferentes. Todas las latas de aluminio que se venden en Europa se fabrican en Hamburgo.

Más datos: cada día se prensan 500.000 latas y se producen 50 toneladas de crema Nivea. O sea, 125 millones de latas al año, rellenadas con 12.500 toneladas de crema. Muy fuerte, ¿verdad?

Pues todavía hay más datos curiosos sobre la latita azul que has usado desde tu niñez, bien para después de los días de playa, viendo a tu madre hidratarse la cara cada noche o para prevenir las estrías del embarazo.

Hasta los astronautas se la han llevado de viaje espacial. Entró en órbita en 1983 a bordo del transbordador espacial. Y en el mercado oriental, es la que lidera el mercado cosmético. Tanto en el cuidado masculino como en el femenino, con una ligera variación: allí hay una específica para las mujeres chinas, Nivea Whitepaste, formulada para blanquear la piel.

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La lata azul también se ha ido haciendo más eco con los años. Poco a poco ha sufrido variaciones en sus procesos de producción para reducir su peso en el envase y ahorrar así hasta 120 toneladas de aluminio al año (ahora pesa un 6% menos que las décadas anteriores).

¿Por qué un envase de metal? El equipo de Nivea nos responde: “Su packaging forma parte de su esencia. En algunos países hay también tubos de plástico, pero para los consumidores de todo el mundo la lata metálica es un referente. De hecho, siempre verbalizan “la Nivea de la lata azul de toda la vida”. Así que, ¿por qué vamos a querer cambiar algo tan importante y emocional?

En España somos muy fans del bote pequeño. Confiesa: tú también lo tienes en tu mesilla de noche. Pues en México, los consumidores prefieren todo a lo grande y las ventas las lidera el bote de 500 ml. En Indonesia, todo lo contrario: prefieren la lata de 10 ml.

Y si nosotros somos fans, hay todavía un coleccionista más obsesionado con la lata azul. Vive en Hanover (Alemania) y ha conseguido coleccionar en su piso de 6 habitaciones unos 900 artículos históricos de la marca, procedentes de 40 países.

Pero todo este éxito tiene una profunda razón de ser: su formulación. Hablar de la lata azul de Nivea es hablar del Dr. Oscar Troplowitz, un joven farmacéutico de 27 años instalado en Hamburgo allá por 1911.

Tras una serie de encuentros con expertos dermatólogos y científicos como el químico Dr. Isaac Lifschütz o el profesor Dr. Paul Gerson Unna, un dermatólogo famoso en todo el mundo por tener un olfato especial con la innovación, nació el primer acercamiento de la crema: la unión de agua y aceite en una emulsión estable. En origen, la idea iba a ser un producto médico pero enseguida se dieron cuenta de su potencial cosmético. Era la base perfecta de una crema para la piel y fue su color blanco lo que inspiró su nombre. Agua y aceite, el mix perfecto.

TripleA

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Nivea Creme revolucionó el mercado: protegía la piel de los agentes externos y su fragancia consistía en una composición de bergamota, naranja, lavanda, rosa, lila y lirios. Algo que a las mujeres encantaba… pero también a los hombres. Se dieron cuenta de que también se convertían en adeptos de esta crema “mágica”.

Con los años, la crema de Nivea ha experimentado mejoras que aplicaban los últimos avances científicos, pero nunca se ha alterado su fórmula básica. No tiene conservantes y su textura y fragancia se mantienen inalterables con el paso del tiempo. Exactamente, con el paso de los 107 años que ya tiene.

Preguntamos al equipo de Nivea si habrá cambios en el futuro, y esto es lo que nos respondieron: “La historia de NIVEA es una continua evolución entre innovación y continuidad, siempre con el foco en adaptarse a las necesidades y preferencias de los consumidores pero siendo fiel a sus valores, que son valores con los que estos consumidores también se identifican. Así que viendo su evolución durante estos 107 años, quién sabe lo que puede ocurrir en un futuro…”

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