Trucos para seguir la dieta mediterránea

Solo un 12 % de la población española sigue este tipo de hábitos alimenticios que ya utilizaron nuestros abuelos. Descubre en qué se basa este tipo de alimentación y qué beneficios conseguirás si la sigues.

Dieta Mediterránea
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La dieta mediterránea, cuyo nombre procede del griego 'diaita' que significa modo de vida, es mucho más que una dieta. Son un conjunto de hábitos y costumbres ancestrales que proceden de los primeros pobladores de las comunidades de la cuenca del Mediterráneo que se transmitió, de generación en generación, hasta llegar a nuestros días. En definitiva, hablamos de un filosofía de vida, un estilo que tienen en común todos los pueblos de la cuenca mediterránea. España, Grecia, Italia y Marruecos serían sus principales valedores. Por multitud de razones entre ellas, legado cultural, nexo de unión de los pueblos, beneficios alimenticios y para la salud, el 16 de noviembre de 2010 la Unesco declaró la dieta mediterránea Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

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Los beneficios de estos hábitos alimentarios son mundialmente conocidos: bajan los niveles de colesterol; minimiza el riesgo de padecer diabetes, Alzheimer u otras enfermedades cardiovasculares. Las evidencias son tales que en la universidad de Cambridge existe un departamento cuya investigación está exclusivamente dedicada a este modelo nutricional y desde el que se afirma que siguiendo esta dieta se pueden evitar más de 20.000 muertes al año en Reino Unido

Pero los españoles, ¿sabemos qué es y en qué consiste nuestro mayor tesoro: la dieta mediterránea? Desde la Universidad Autónoma de Madrid y la de Barcelona nos suspenden y confiesan que solo un 12 % de los españoles la siguen. El resto, solo aprovechamos algunos ingredientes, y un 46 % de personas se alimentan fuera de esos parámetros.


Algunas indicaciones para reflexionar sobre vuestros hábitos.

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La dieta mediterránea era seguida por nuestros abuelos y no requiere de mucho dinero para llevarla en práctica porque es bastante austera. Debes comer pan, cereales, arroz, pasta o cuscús a diario, pero elige uno al día. Recuerda que no hace falta que el arroz sea integral, pues este contiene más cantidad de arsénico y ácido fítico que inhibe el aprovechamiento de los nutrientes. Por su parte, la pasta debes comerla 'al dente' y nunca sola. Combínala con una fuente de proteínas procedentes del pescado, carne blanca o roja, esta última en pequeñas cantidades. También puedes combinar pasta y arroces integrales con los normales y no abusar de ninguno de ellas.

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Consume frutos secos a diario, una pequeña porción será más que suficiente, al igual que fruta y verdura. Tres porciones de fruta de temporada al día son esenciales en tu dieta diaria y recuerda: no puedes prescindir de la verdura, ésta debe acompañar tus platos en las dos comidas principales. Para que no te aburras o te resulte muy cansino, una de esas opciones puede ser fresca, como ensalada. Pero las ensaladas que se venden con salsas están prohibidas. Acuérdate de las ensaladas de la abuela a base de lechuga, tomate, pepino cebolla y unas olivas. Aderezadas con un chorro de aceite y vinagre y una pizca de sal. Un auténtico manjar y ¡no engorda!

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Come yogures y queso pero intenta reducir la ingesta de leche. La dieta mediterránea no dice nada de las leches vegetales que están tan de moda. Y por último, reduce a la mínima expresión la carne roja, cuya grasas son peores para el organismo y aumenta el consumo de carne blanca (pollo, conejo, cerdo...) y, sobre todo, pescado. ¿Los huevos? Basta con tomarlos uno o dos días por semana.

Aceite de oliva, el más utilizado en la cocina mediterránea

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El aceite de oliva es el gran pilar de la dieta mediterránea. Es un alimento rico en vitamina E, beta-carotenos y ácidos grasos monoinsaturados que le confieren propiedades cardioprotectoras. Este alimento representa un tesoro dentro de la dieta mediterránea y ha perdurado a través de siglos. Utilízalo como fuente de grasa principal pero elige el de primera presión en frío. Y respecto a la bebida, el agua es la más importante. Olvídate de las bebidas azucaradas, que contienen mucho azúcar y ¡engordan mucho!

Tienes la suerte de vivir en el país de la cuna de la dieta mediterránea. Ahora, sé sincera y analiza tu día a a día y mira a qué porcentaje perteneces. Lucha por ser uno de los que conforman ese 12 % e intentemos elevar ese porcentaje. Así viviremos más años y en mejores condiciones.

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Cuca Miquel, coach de belleza

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