El silencio de la violencia obstétrica en España

Episiotomías y cesáreas llevadas a cabo más por rutina y comodidad que por necesidad son la punta del iceberg de este tipo de daño a la mujer.

Sexo: El silencio de la violencia obstétrica en España
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Si os estáis preguntando qué tiene que ver la violencia obstétrica con la sexualidad, no os perdáis este artículo. Muchas mujeres que la han sufrido acaban mostrando graves problemas a la hora de mantener relaciones sexuales satisfactorias. Secuelas como el dolor, las molestias o la depresión son algunas de las muchas razones de su malestar al respecto.

La violencia obstétrica hace referencia a cualquier acto o comportamiento del personal sanitario competente que afecte negativamente a la mujer. La Organización Mundial de la Salud hace referencia principalmente a la violación de los derechos de las mujeres durante el embarazo, el parto y el puerperio. Se trata de una violencia que va más allá de lo físico y psíquico, también trasciende al ámbito institucional.

La episiotomía injustificada

Un claro ejemplo es la práctica de la episiotomía, es decir, la incisión quirúrgica que el personal médico realiza en el periné con el fin de crear más espacio para facilitar la salida del bebé durante el parto vaginal. A pesar de que la propia OMS establece que la realización rutinaria de episiotomías no está justificada, se llevan a cabo con demasiada frecuencia en nuestro país. Así lo muestra la OCU, quien ha denunciado la "falta de evidencia científica sobre su efectividad".

Cada vez son más las denuncias emitidas por la realización de episiotomías sin el consentimiento de la paciente. Por no hablar de las graves consecuencias que ello conlleva como desgarros, problemas de suelo pélvico, incontinencia urinaria, disfunción del esfínter anal, dolor durante las relaciones sexuales, depresión, o baja autoestima por estos problemas.

Otro caso obvio de violencia obstétrica es el elevado número de cesáreas practicadas en España. Desde 1985, la OMS estableció como tasa máxima a nivel regional entre el 10 y el 15%, asegurando que sobrepasar dicha horquilla no está asociado, en ningún caso, a la reducción de los niveles de mortalidad durante el parto. Actualmente las cesáreas son cada vez más frecuentes. Su eficacia es médicamente innegable a la hora de prevenir riesgos e, incluso, la muerte (tanto de la madre como del bebé), pero en muchas ocasiones, su realización podría haberse evitado.

Exceso de cesáreas

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Así lo demuestran las últimas cifras del Ministerio de Sanidad en España, que sitúan la tasa de realización de cesáreas muy por encima de la media recomendada. En concreto, el número de intervenciones supera en un 70% la tasa propuesta por la OMS.

Los riesgos que implica este tipo de cirugía no solo pueden afectar a la madre, sino también al bebé. Algunos de los más frecuentes son: formación de adherencias, ruptura uterina, aumento del riesgo de muerte por intervención quirúrgica y de la depresión postparto, lesiones en el intestino…

La violencia obstétrica es una realidad en nuestro país que trasciende más allá del exceso de cesáreas y episiotomías. También tiene que ver con el trato con las madres, la cosificación de la mujer o la falta de consentimiento y aprobación de determinadas prácticas.

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