Deseo, ¿dónde estás?

La inapetencia sexual es un problema que debe solucionar un profesional. Este te ayudará a establecer el origen físico o psicológico de tu falta de deseo y adoptará las medidas necesarias para solucionarlo.

Inapetencia sexual
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Si bien la falta de deseo sexual suele asociarse a las mujeres, cada vez son más los hombres que acuden a las consultas sexológicas en busca de ayuda para recuperar su deseo. Ya en 2009 el CIS recogía que el 14,10% de personas que no habían mantenido relaciones sexuales durante el último año por falta de deseo eran hombres, frente al 8,2% de mujeres que tampoco lo habían hecho por el mismo motivo.

Se considera disfunción sexual cuando la falta de deseo no sucede en momentos puntuales, sino de manera continuada a lo largo del tiempo e independientemente de la práctica erótica y de si ésta se realiza a solas o en pareja.

Falsos mitos

Los roles de género han asignado a la mujer el papel de sujeto pasivo-deseado y al hombre el de sujeto activo-deseante; pero la realidad es muy diferente. Esta imposición social (sin base científica) se ha materializado en una exigencia de predisposición continua respecto al deseo masculino. Habitualmente la sociedad presupone que los hombres siempre están dispuestos a mantener relaciones sexuales. Esto ejerce una gran presión y rechazo cuando no existe deseo.

Las causas pueden ser muy diversas. Las cargas laborales y la falta de tiempo generan estrés, ansiedad y/o cansancio. Todo ello afecta directamente en el bajo deseo sexual de la misma manera que también pueden hacerlo los problemas familiares, de pareja o relacionados con el empleo. Es necesario determinar, a través de un profesional, si las causas son de origen orgánico, a consecuencia de determinadas enfermedades, trastornos hormonales o por la ingesta de ciertos medicamentos. O si se trata de causas de origen psicológico, como depresión, desconocimiento, inseguridad o baja autoestima.

Crisis pareja cama 
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Además, el deseo puede verse afectado por otras disfunciones sexuales masculinas como la eyaculación precoz o la disfunción eréctil. En ocasiones, la ansiedad y preocupación que éstas producen en el hombre les conduce a evitar las relaciones sexuales y, por ende, a perder el apetito a la hora de tener un encuentro.

Múltiples motivos

La edad también está relacionada con una disminución del deseo sexual por el posible descenso en la producción de hormonas o a causa de problemas de salud o ingesta de fármacos.

Y es que el deseo sexual depende de muchos factores como el estado de ánimo, la autopercepción, la educación sexual recibida (o no), así como la propia experiencia: de esta manera, el deseo suele aumentar en caso de haber experimentado vivencias satisfactorias.

Muchas personas mantienen relaciones sexuales por contentar a su pareja, por miedo a herirle o, incluso, a perderle. Pero es importante acudir a los encuentros eróticos con ganas para poder disfrutarlos. El deseo depende de uno mismo. No es instintivo ni espontáneo, por lo que hay que dedicarle tiempo y trabajo. Es fundamental cuidarse, aceptarse y responsabilizarse de la salud erótica de cada uno para prevenir esta dificultad sexual.

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