Buscar, tocar y disfrutar

Conocer el cuerpo sin prejuicios ni tabúes es el primer paso para conocer las zonas de placer. Si todavía no sabes cuáles son las tuyas, ya es hora de que te pongas manos a la obra.

Sexo: las zonas erógenas
Getty Images

Jorge adora que le susurren al oído y que le soplen en el cuello. Para Celia, los pies son una de las zonas más sensuales de su cuerpo y disfruta mucho acariciando con ellos el torso de su pareja. José Manuel no puede evitar que su piel se erice cuando le soban las nalgas. Los pechos son una fuente de placer para Macarena, quien afirma conseguir estar cerca del clímax cuando alguien se los toca como a ella le gusta...

Estos son solo ejemplos. El primer paso para descubrir las zonas de mayor placer erótico es conocer el cuerpo sin prejuicios ni tabúes. En ocasiones, las partes que producen excitación varían en función de si los estímulos son proporcionados por uno mismo o si los da otra persona. Además, no basta con conocer el punto corporal, sino que también es interesante experimentar con las sensaciones vividas, por ejemplo en base a la presión ejercida o el movimiento, puesto que no es lo mismo una caricia que un lametón.

Activar las zonas de placer

En este sentido, el tacto no es el único medio para accionar las zonas erógenas. También pueden activarse a través de objetos, juguetes eróticos o incluso comida, de la misma manera que las manos no son la única manera de provocar la excitación: por ejemplo, si la zona erógena son los hombros, además de tocarse, pueden estimularse con las uñas, los labios o el aliento.

El cuerpo tiene memoria, por lo que si a lo largo de la vida se han sentido sensaciones agradables en una parte en concreto, será más probable que, a la larga, ésta pueda acabar convirtiéndose en una zona erógena. Por el contrario, si nunca se han experimentado estímulos placenteros en determinada región del cuerpo, difícilmente podrá despertarse excitación al pasar por ella.

Sexo: zonas erógenas
Getty Images

¿Igual en hombres y mujeres?

Las zonas erógenas no varían en función del sexo, sino de la persona en concreto. Sin embargo, los roles de género pueden intervenir a la hora de determinar las preferencias eróticas. Socioculturalmente, se cree que los hombres se centran en alcanzar el orgasmo a través de la estimulación genital. Por su parte, se asocia a la mujer con un placer corporal, alejado de los genitales y el orgasmo. La realidad es que si el cuerpo fuera un mapa, se podría circular a través de sus cientos de carreteras. Y tú, ¿qué tipo de conductor eres?

Publicidad - Sigue leyendo debajo