La vida sexual durante la menopausia es posible

El descenso en la producción de ciertas hormonas afecta a nivel físico, psicológico y cerebral, pero basta con hacer algún ajuste para solucionar el problema y disfrutar plenamente de esta nueva etapa en la vida de la mujer.

Blog de Lara Herrero: menopausia y sexo
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La menopausia es una etapa más en la vida de las mujeres cisgénero. No es ni mejor ni peor, pero sí es cierto que los cambios que genera, junto con los mitos asociados a la misma, terminan afectando a un gran número de mujeres, sobre todo en el terreno sexual. Así, muchas manifiestan alteraciones eróticas durante el climaterio (esto es: premenopausia, menopausia y postmenopausia), como por ejemplo: dificultades para lograr lubricación vaginal, disminución del deseo sexual, aumento del tiempo en la fase de la excitación, descenso en la intensidad del orgasmo o pérdida de elasticidad vaginal. Además, la menopausia también puede venir acompañada de factores que afectan a la vida sexual, como: insomnio, alteraciones en la temperatura corporal, cambios en el estado de ánimo, trastornos del sueño, cansancio o ansiedad.

Actuar ante los cambios

La principal causa de que muchas mujeres aprecien cambios físicos y psicológicos durante la menopausia de debe al descenso en la producción de determinadas hormonas sexuales, como los estrógenos o la progesterona. A nivel cerebral, las modificaciones hormonales también pueden afectar al sistema nervioso central, sobre todo a causa de las hormonas androgénicas, como la testosterona.

1. Los cambios corporales fruto de la pérdida de elasticidad y la redistribución de la grasa pueden afectar emocionalmente a la mujer, sobre todo si se tienen en cuenta los cánones de belleza, que premian un modelo basado en la juventud. La solución a este problema parte de trabajar la autoestima y la aceptación de la figura corporal.

Blog Lara Herrero, el sexo durante la menopausia
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2. La sequedad vaginal puede resultar dolorosa, sobre todo durante determinadas prácticas como el coito. En este sentido, es importante emplear más tiempo para aumentar la excitación de cara a lograr una buena lubricación y, en caso de desearlo, se puede utilizar un gel lubricante.

3. Es bastante frecuente que el suelo pélvico se vea afectado. Ejercitar esta zona con gimnasia pélvica, hipopresivos, yoga, pilates o ejercicios de Kegel suele ser positivo para fortalecer la zona y lograr que las contracciones fruto del orgasmo sigan siendo lo suficientemente intensas y placenteras.

4. Muchas mujeres experimentan un descenso en el nivel del deseo sexual, pero normalmente está condicionado por el contexto (sofocos, cansancio, insomnio, sequedad vaginal...). Trabajar en la mejora de otros cambios puede ayudar a mantener los niveles de deseo esperados. Esto puede lograrse a través de pequeñas acciones como: descansar las horas suficientes, realizar ejercicio físico, desarrollar hábitos saludables de alimentación, controlar la salud arterial y el colesterol… También es interesante abrir un espacio para el deseo, por ejemplo a través de la literatura erótica, el visionado de cine X o el uso de juguetería erótica.

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5. La menopausia es una etapa llena de posibilidades, con ventajas que durante otros períodos no pueden disfrutarse, como despreocuparse por un embarazo no planificado o tomarse más tiempo para descubrir el propio placer y experimentar con prácticas más allá de la penetración y los genitales.

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