Menores en situación de transexualidad: cómo deben afrontarlo las familias y la escuela

Desinformación, miedo al rechazo, trámites legales…No necesitan tantas trabas

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Getty

La transexualidad es una realidad palpable en nuestras sociedades, pero existe un gran desconocimiento en torno a las personas cuya identidad sexual no se corresponde con la que les asignaron al nacer. La desinformación y desorganización también afecta a las familias y centros educativos que, en muchas ocasiones, no saben cómo actuar al respecto.

Yeni Martín, sexóloga y presidenta de la asociación vallisoletana Dialogasex, plantea una clave fundamental en el ámbito familiar: “Necesitan que les escuchemos, que les dejemos ser y desarrollarse según su propia familia. Esto puede ir desde ponerle nombre a lo que les está sucediendo a sus hijos e hijas, pasando por entender qué es la transexualidad, hasta llevar a cabo la transición social desde el acompañamiento en un proceso de duelo (pues a veces la madre/padre siente que han perdido a su hijo e hija).”

Trámites legales
En ocasiones, a la desinformación, se suma la preocupación familiar por el miedo al rechazo. Muchas familias temen “por el sufrimiento que esta situación puede generar a sus hijos e hijas, puesto que son conscientes de la transfobia existente en la sociedad”, añade Martín. Ya hace casi un año desde que la OMS (Organización Mundial de la Salud) dejó de considerar la transexualidad como un trastorno mental; sin embargo, la ley vigente en España exige un proceso psicológico de diagnóstico.

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JGI/Jamie Grill

Esta cuestión no hace más que reflejar la medicalización de las personas trans. Un claro ejemplo es la Ley estatal 3/2007 de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas. Martín asegura que se trata de “una ley patologizadora al exigir como requisitos para la rectificación relativa al sexo en el DNI un informe de disforia de género y dos años de hormonación. Es decir, que la persona tiene que medicalizarse (al menos durante dos años) para acomodar sus características físicas a las correspondientes al sexo reclamado. Además, existe un tercer requisito que es la edad. Sólo se podrá solicitar a partir de los dieciocho años, dejando a todos los menores trans sin opción de modificación del sexo registral en su DNI”.

Trabajar en los colegios

A nivel institucional, hay una carencia latente en cuanto a la atención a las necesidades de las personas trans. Los menores, por ejemplo, han de hacer frente a las trabas que se encuentran en la educación formal. No sólo basta con la sensibilización por parte de familias y profesionales de la enseñanza, sino que también es fundamental incluir a los alumnos y alumnas. “Lo más importante es que los centros educativos recojan la atención a las necesidades del alumnado en situación de transexualidad en el proyecto educativo del centro”, asegura la sexóloga.

La presidenta de Dialogasex confirma que “estamos viviendo la primera generación de menores cuya identidad sexual está siendo respetada”, pero aún queda mucho camino para lograr que se respete la diversidad sexual de toda la población. La educación sexual se presenta como una de las herramientas pedagógicas que da respuesta a las demandas y necesidades de las personas transexuales.

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