En primavera, ni un ‘achús’

Niños y adultos sufren cada año la llegada de la primavera y los efectos del polen. Podemos decir que la alergia es una reacción exagerada por parte del organismo a ciertas sustancias a las que reconoce como dañinas y que se denominan alérgenos.

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Agencias
Alergia primaveral

Los más comunes son el polen, los ácaros del polvo, los hongos y los de origen animal. Cuando entran en contacto con el organismo, éste responde liberando histaminas, responsables de las temidas y molestas reacciones alérgicas. 
Abril, mayo y junio serán los meses peores para los alérgicos al polen. Mantener cerradas las ventanas, utilizar un humidificador en casa, mantener limpios los filtros de los aires acondicionados o evitar secar la ropa al aire libre son medidas a tener en cuenta esta temporada.

 

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Pruebas

Si quieres saber a qué tipo de polen tienes alergia, lo más común es la prueba de punción cutánea. Consiste en poner una pequeña cantidad de las sustancias susceptibles de causar alergia, punzar la piel para que el alérgeno se introduzca bajo la superficie cutánea y observar si se produce enrojecimiento o hinchazón.

 

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Medicamentos

Los antihistamínicos bloquean el efecto de la histamina y alivian los síntomas más habituales de las alergias. Los corticoides son otro grupo de fármacos muy utilizados contra los síntomas de la alergia debido a su poder antiinflamatorio. Para aquellos pacientes con reacciones más graves, se recomienda la inmunoterapia o vacunas alérgicas. Eso sí, siempre se debe evitar la automedicación y consultar al especialista antes de tomar algún fármaco.

 

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Aplicaciones

Las nuevas tecnologías suponen una gran ayuda para quienes padecen alergias primaverales. Podemos encontrar aplicaciones como Alerta Polen, Polen Control o Alergo Alarm, que nos indicarán los niveles de
polen en el ambiente.

 

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Conjuntivitis alérgica

Los ojos son otros de nuestros puntos débiles en lo que a alergias se refiere. Cuando los ojos están expuestos a los alérgenos, se inflaman los vasos sanguíneos de la conjuntiva, lo que produce enrojecimiento, picores y lagrimeo. Para reducir los síntomas, debes evitar tocarte los ojos con las manos sucias o frotarlos y es bueno realizar baños oculares y limpiarlos con suero fisiológico.

 

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Asma

Es una enfermedad crónica de las vías respiratorias, causada por la inflamación de los bronquios. Produce tos, dificultad para respirar y pitidos en el pecho. El asma y la alergia son dos afecciones distintas, pero están íntimamente relacionadas, y cerca de un 80% de los casos de crisis asmáticas están causados por las alergias. Cuando las vías respiratorias se ven afectadas por los alérgenos se pueden sufrir crisis asmáticas. Hay tratamientos específicos para esta enfermedad, así que, si sufres alguno de sus síntomas, ponte en contacto con un especialista.

 

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Rinitis y urticaria

Son los males más comunes en los más sensibles al polen primaveral. Tras la inhalación de un alérgeno como el polen, puedes sufrir congestión y secreción nasal, picor o estornudos, síntomas claros de rinitis. Pero ahí no queda todo, ya que tu cuerpo puede responder a estos ‘enemigos’ con picores, enrojecimiento o inflamación de la piel.

 

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