Enganchados a la tecnología

El uso de tecnologías es el pan de cada día y, aunque existen juegos y aplicaciones que estimulan la creatividad o la memoria del niño, también pueden tener efectos negativos si su uso no está controlado. Antes de lo que pensamos, el niño puede establecer una situación de dependencia que podría desembocar en aislamiento social y familiar, y que ya es considerada patología por los expertos. La falta de comunicación en casa o los problemas de baja autoestima facilitan la adicción y, para los más tímidos, puede ser aún más peligroso, ya que el ciberespacio supone una forma fácil para comunicarse con los demás sin vivir incómodas situaciones como en la vida real.

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En alerta

Hay que estar alerta con el ciberacoso y el sexting (conversaciones subidas de tono por chats), que están a la orden del día entre los adolescentes. Si bien a partir de cierta edad es más difícil controlar lo que hace tu hijo, unos buenos hábitos desde que son pequeños son básicos para un correcto uso de las tecnologías en el futuro.

 

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Un buen ejemplo

Los niños son un reflejo de los padres, por eso es importante que seas un buen ejemplo a seguir. Si vives pendiente
de las tecnologías, es muy posible que tu
hijo acabe haciendo
lo mismo, así que aprende a desconectar para conectar con
tus ‘peques’.

 

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Alternativas

La familia y los amigos son la clave para que tu hijo no esté aislado por las tecnologías. Busca tiempo para ir con ellos al parque, cocinar o hacer actividades culturales, opciones que ocupen el tiempo que suele dedicar al móvil.

 

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Juegos online

También los videojuegos pueden causar adicción. Presta atención por si tu hijo pasa muchas horas jugando sin importarle la comida o una simple ducha. Puede llevar a cuadros depresivos, ansiedad y ocasionar trastornos de conducta.

 

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Ojo con las redes

Cualquier imagen o dato personal puede caer en manos de desconocidos o gente mal intencionada cuando las mandamos por chat o las subimos a las redes sociales. Además, revisar mensajes de Twitter o Facebook podría causar más adicción que el alcohol o el tabaco, según un estudio publicado en la revista ‘Psychological Science’.

 

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Graves daños

Un descenso del rendimiento escolar o un incorrecto uso del lenguaje se derivan de la excesiva utilización de las tecnologías. Pon horarios y, si puedes, limita su uso a los fines de semana. Que el niño no pueda conectarse a la red desde su habitación será una gran ayuda.

 

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Cómo saber si su uso es excesivo

La adicción a los móviles ya tiene nombre: nomofobia (que viene de no-mobile-phone phobia). Si vemos que el móvil se ha convertido en la prioridad del niño, que se vuelve más huraño y cada vez tiene menos comunicación salvo por Internet, es el momento de actuar.

 

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