Bocanada de aire fresco

Dos de cada diez personas sufren problemas de halitosis o mal aliento, lo que se traduce en dificultades en nuestra vida social. Es un trastorno asociado por norma general a una deficiencia de higiene dental pero también puede tener otra procedencia.

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Adiós bacterias

Una boca descuidada ayuda a la proliferación de bacterias que producen sustancias que despiden un olor desagradable. También la sequedad de la boca puede estar asociada a este problema, ya que las glándulas salivares segregan saliva, un fluido compuesto en un 99% por agua, que ayuda a mantener limpia la cavidad y tiene propiedades antisépticas.

 

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Cuida tu boca

Cepillar los dientes tres veces al día no es suficiente para solventar el problema. Debemos incluir en nuestra rutina el uso de seda dental antes del cepillado, o el uso de cepillos interproximales, muy útiles en caso de implantes y ortodoncias. Visita al dentista al menos una vez al año para evitar que aparezcan enfermedades bucales nuevas, o que se agraven las que tenemos. Es recomendable  una limpieza dental cada seis meses.

 

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Pequeños trucos

Elige alimentos cítricos y ricos en  fibra que favorezcan la producción de saliva. Es muy importante mantenerse bien hidratado y no permanecer mucho tiempo sin tomar algún alimento. Masticar chicle después de las comidas o un caramelo disimula el olor y estimula las glándulas salivares. El perejil, la menta, el eucalipto, el tomillo, la salvia o el romero son ideales contra el mal aliento.

 

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Otros problemas

Además de las bacterias que causan el mal aliento, existen otras enfermedades que pueden relacionarse con este problema: infecciones de garganta, pulmonares o de las vías respiratorias, problemas hormonales o gastrointestinales... Deberás preguntar a tu doctor, porque también existen tratamientos médicos que pueden ser causa de halitosis.

 

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Malos humos

El olor del tabaco se adhiere a la mucosa de la boca, lengua y dientes favoreciendo el mal aliento y potenciando también la halitosis originada por otra causa. Asimismo, el humo del tabaco puede agravar las enfermedades periodontales y otras patologías de la boca y la garganta. Además de los químicos del tabaco, causantes del mal aliento, también  favorece la sequedad bucal.

 

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Alimentos enemigos

Para poner fin al problema debemos encontrar la causa, y saber si es un problema dental, de estómago o pulmón y ponerle solución. Recuerda que una dieta rica en grasa favorece la halitosis, así como los alimentos ricos en compuestos de sulfuro (azufre), como el ajo y la cebolla. El olor de estos alimentos puede estar presente en el aliento o los fluidos corporales de quien lo consume ¡durante casi 72 horas!

 

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