Rafa Nadal, bueno, bueno, bueno

Gran deportista, novio fiel, hijo ejemplar, buen compañero y paga sus impuestos en España. ¡Y está como un queso!

Lo de recomendar a su Rival Federer para el Príncipe de Asturias? ¿Y consolarle cuando el suizo lloró nada más perder la final en Australia? Nadal parece sobrenatural. ¿Quién se explica si no tanta perfección? Con sólo 22 años es el rey indiscutible de las pistas de tenis y, según la Prensa especializada, el mejor deportista español de la historia. Ha ganado cuatro Roland Garros, un Wimbledon y el reciente Open de Australia.
Sólo le falta el Open de Estados Unidos para lucir los cuatro títulos del Grand Slam. Además, consiguió la Medalla de Oro de los Juegos Olímpicos de Pekín y el flamante Premio Príncipe de Asturias de los Deportes.
Cualquier joven en su lugar sufriría de ‘titulitis’ aguda. Pero no es el caso. Todo lo contrario: Rafa es un tipo con los pies en la tierra. Un caballero dentro y fuera de las pistas y un pedazo de pan con un corazón muy tierno. El 1 de febrero pasado lo demostró en Melbourne. Tras derrotar a su amigo y máximo rival, el suizo Roger Federer, y dejarlo hecho un mar de lágrimas, dijo con humildad: “Perdón por no permitirte alcanzar el récord de Sampras, pero eres uno de los mejores de la historia y lo conseguirás. Lo siento...”

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Un premio para su amigo
Tan nobles son sus sentimientos que Nadal, de regreso a Madrid, comentó que va a presentar y apoyar la candidatura de Roger Federer para que también le concedan el premio Príncipe de Asturias. ¡Qué detallazo!
Está claro que las lágrimas de su compañero le llegaron al alma. Tanto, que no las ha olvidado y en las muchas entrevistas que ha concedido tras la última victoria, ha recordado también las suyas: “Yo también solía llorar mucho. De hecho, recuerdo haber llorado tras perder en Wimbledon hace dos años, precisamente frente a Federer. Pero también lloré en la semifinal cuando gané”. Quizás se le haya olvidado que también lo hizo en Pekín, tras el partido contra el chileno Fernando González que le alzó con la Medalla de Oro.
Entonces lloró como un niño de camino a los vestuarios. Parecía tan frágil, a pesar de su imponente físico, que daban ganas de abrazarle. Pero la nobleza de Rafa va mucho más allá. Mientras vemos cómo otros deportistas de élite cambian de novia como de contrato, Nadal se mantiene fiel a su chica. Hace tres años que sale con Xisca Perelló, una guapa morena nacida también en Manacor, estudiante en la Universidad de las Islas Baleares. Siendo Rafa quien es, podría pasear cada día del año con una top distinta, pero a él parece que hasta le disgustan los besos ajenos. No hay más que ver la cara de resignación que puso la semana pasada, cuando una fan se le echó al cuello en el aeropuerto de Palma de Mallorca. ¡Xisca, ya puedes estar tranquila! Es obvio que está coladito por ti.

¿Comida? La de su madre
Y si es buen deportista y buen novio, también es buen hijo. Su familia siempre es lo primero. Así lo confesó en un chat con aficionados de todo el mundo: “Entre torneo y torneo me gusta estar en casa con los míos, jugar al golf, ir de pesca (como le enseñó su abuelo), las cosas normales que hace un chico de mi edad.”
Su madre, Ana María Parera, es la ‘culpable’ de tanta honestidad y sencillez:“Es un chico normal, sólo le hemos educado lo mejor que hemos sabido”, ha declarado. Ana María comentó que, cuando su hijo llega a casa, ni siquiera le pide nada especial para comer: “Está tanto tiempo fuera y alojado en los mejores hoteles, donde le cocinan lo que pide, que cuando llega sólo quiere comida sencilla, la de todos los días.” Su madre, que no viajó a Australia, agradeció que Carmen Machi felicitara a su hijo durante los Goya.

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Se fotografía con todos
¿Y con la Prensa?, pues más de lo mismo. Para ellos siempre tiene una declaración amable y una sonrisa sincera, aunque aterrice con más de 20 horas de jet lag. Un fotógrafo con el que trabajó para una campaña publicitaria nada más llegar de Melbourne, comentó: “Éramos unas 70 personas en el equipo y recién llegado de Australia no perdió la sonrisa y accedió incluso a fotografiarse con cada uno de nosotros.”
Y si aún queda alguien que no se ha rendido a sus encantos, hay más. Mientras otros deportistas de élite cotizan en paraísos fiscales, él paga sus impuestos en España. Y eso que sus ganancias son de aúpa –desde 2001 se ha embolsado 22.162.597 euros sólo en premios–. Y para rematar la faena, hace un año que creó la Fundación Rafa Nadal por la infancia y al juventud…

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