Paola Caruso ('SV'), hundida: embarazada, sin novio ¡y sin casa!

La ex superviviente ha pasado de estar en el cielo a descender a los infiernos en sólo unos días, y aunque está feliz con su embarazo, todo en su vida ha dado un giro de 180 grados

Paola Caruso en el plató de Supervivientes 2017
Gtres

Si hablamos de Paola Caruso, quien más y quien menos se acordará de su paso por 'Supervivientes 2017': la italiana llegó a España casi sin saber ni papa de español, pero con su gracia y su sonrisa perenne consiguió ganarse a la audiencia en un chasquido de dedos. Paola llegó al ecuador del programa siendo la séptima expulsada, y sus conversaciones consigo misma en el palafito (y su mala leche cuando fue 'superviviente zombie', y sus gritos de loca cuando discutía, y su risa de chihuahua...) nos dieron la vida. Sin embargo, el karma no le está devolviendo todo ese buen rollo porque, a pesar de que casi tenía la vida solucionada, ahora está a la vez feliz y hundida, porque ha anunciado su embarazo ¡y a la vez que su novio la ha abandonado!

Caruso ha concedido una entrevista a la revista italiana 'Chi Magazine', donde se ha mostrado más sincera que nunca, y también ha hablado a través de sus redes sociales: "Dios me ha dado el mejor regalo que una mujer puede desear. Ahora depende de mí hacer honor y amarte más que a mi propia vida, mi hijo", señala hablándole al pequeño desde su Instagram, pero ha sido en el medio citado donde ha contado que su pareja habría desaparecido: "Estoy embarazada de 4 meses, pero el padre del niño ha huido".

Hasta hace bien poco, Paola mantenía una relación con el empresario Francesco Caserta, propietario de una red de supermercados. Ambos vivían en Mónaco, donde era normal verles de lo más acaramelados por la calle, pero, según cuenta ella misma, de la noche a la mañana él desapareció, e incluso le mandó "a los Carabinieri y a su hermana para echarme de la casa", relata apenada.

Paola no entiende nada, y es que pensaba que todo iba viento en popa: "Cuando me di cuenta de que estaba embarazada, inmediatamente se lo dije a mi pareja, y él estaba en el séptimo cielo. Vivimos juntos en su casa, todo fue perfecto, y luego, durante el verano, se fue sin decir nada", señala.

Lo cierto es que tampoco es complicado saber dónde se mete Francesco, y es que va dejando rastro de sus 'quehaceres' en Instagram. Es más, su última foto publicada en la red social es de hace sólo unos días desayunando en Montecarlo:

La ex superviviente, sin embargo, quiere que su hijo se llame como su padre, Francesco, pero no descarta adoptar medidas legales contra él y su familia: "No entiendo lo que pasó, teníamos una casa nueva y estaba dentro de nuestros planes casarnos. Nunca me gustó su madre, y creo que estaba condicionado por ella. Le ha dicho a mi abogado que soy una loca que se está inventando todo", señalaba, y añadía: "Voy a pedir la prueba de paternidad. Nunca pensé que tendría que hacer algo así".

Con todo, la italiana volvería con Francesco, pero está segura de que eso no va a ocurrir porque él "está muy influenciado por su entorno". ¿Encontrarán una solución?

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