Tania Llasera y el problema de su juventud que hizo que le injertaran encía de un muerto

La presentadora nunca había compartido esta historia tan 'desagradable', pero ahí lleva con un injerto de una persona fallecida en la boca ¡desde que era (un poco más) joven por un capricho de adolescencia...!

Tania Llasera
Gtres

A veces los caprichos pueden salir caros, especialmente si se trata de cosas relacionadas con el cuerpo: por ejemplo, un tatuaje muy visible te puede arruinar una entrevista de trabajo; tatuarte el nombre de tu pareja (que puede convertirse con el tiempo en expareja) te puede traer problemas a la hora de conocer a otras personas o, por poner otro ejemplo, un piercing se puede convertir en tu peor pesadilla... y de esto último sabe mucho la presentadora Tania Llasera, que ha confesado en su último vídeo para su canal de MTMad que por culpa de uno de estos adornos ¡tuvo que someterse a cirugía!

No, no estamos hablando de una infección (ese habría sido un problema menor del que tuvo), sino de que, por culpa de un piercing en la boca, perdió parte de la encía allá por 2006 (con unos 26 ó 27 años): "En esa época eran de hierro. Me daba golpes en los dientes y cuando sonreía me raspaba contra la encía", empezaba contando.

Esto provocó que su encía se fuera desgastando hasta el punto de notar que se le movían los dientes de la mandíbula inferior, así que rauda y veloz se quitó el piercing y se puso en manos de un cirujano maxilofacial, que le recomendó dos opciones de intervención (había que operar sí o sí): o bien le sacaban tejido de la mandíbula superior y se lo injertaban en la inferior (un proceso más caro), o bien cogían tejido acelular de otra persona y se lo ponían a ella... y claro, tenía que ser de una persona muerta, porque la mandíbula no se regenera.

Por aquel entonces, Tania tenía menos dinero que ahora porque aún no había empezado a trabajar en la tele, así que optó por la segunda opción, y aunque reconoce que al principio le daba reparo, ahora lo ve como algo natural: "Los tejidos acelulares son trocitos de piel de la espalda o de detrás de las piernas de muertos que se tratan para que no tengan células y sean vírgenes -genéticamente hablando- y, una vez te cortan tu propia encía, te lo juntan".

Fácil, sencillo y para toda la familia, aunque no le contaron los 'contras': se suponía que tenía que estar una semana de baja y estuvo un mes: "Antes de que tu cuerpo colonice ese tejido, ha de necrosarse", cuenta, lo cual fue un proceso bastante amargo al no poder casi ni masticar. Eso sí, al menos ahora tiene una historia divertida que contar, hasta tal punto que puede afirmar que tiene "un americano muerto en la boca". ¡Qué gracia!

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