Laura Matamoros y Daniel Illescas disfrutan juntos de las vacaciones

La influencer viajó con su novio, su hijo Matías y su madre, Marián Flores, a la costa gaditana. Y allí vimos al niño dar sus primeros pasos en el mar

Que Laura Matamoros y Daniel Illescas nos encantan es un hecho que no podemos negar en la redacción. ¡Cómo nos gusta esta pareja! Si ella es guapa, él ni te cuento. Pero es que ahora también hemos descubierto que Daniel Illescas es un amor con el hijo de Laura, Matías, de un año, y es que, a pesar de que Laura se apaña muy bien sola con su bebé desde que se separara de Benji Aparicio, nunca vienen mal un par de manos más en casa para calentar biberones, cambiar pañales o levantarse a las 3 de la mañana...

El chico debe de ser un sol, porque pasar las vacaciones con la ‘suegra’, Marián Flores, significa que quiere mucho a su chica, y no ha dudado en poner rumbo a Cádiz a pasar unos días de relax en la playa todos juntos.

Laura Matamoros y Daniel Illescas en la playa
Agencias

Allí, además de lucir cuerpazos al sol, -ojo a los abdominales que se gasta el influencer– se lo han pasado como niños. Que si ahora juego con la arena, que si después salto las olas… ¡Vamos, un no parar…! Es lo que tiene viajar con niños… Seguro que Marián les echó una manita ejerciendo de canguro... y ella encantada, claro, como todas las abuelas, porque después de que todos sus polluelos hayan abandonado el nido, su primer nieto ha sido toda una bendición.

Laura Matamoros y Daniel Illescas en la playa
Agencias
Laura Matamoros y Daniel Illescas en la playa
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Laura se separó de Benji Aparicio, el padre de Matías, a los pocos meses de nacer el niño, a principios de este año. Sin embargo, su ruptura tuvo que ver con el desgaste del día a día y el estrés del nacimiento del bebé, así que ahora se siguen llevando divinamente y ambos tienen la custodia compartida.

Laura Matamoros y Daniel Illescas en la playa
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Laura y Daniel viajan muchísimo por su trabajo, pero en pocas ocasiones pueden hacerlo en familia y relajarse de verdad, y es que no hace falta irse a destinos idílicos para pasárselo divinamente.

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