Lara Álvarez lanza un mensaje desde el aeropuerto tras su viaje más espiritual

La presentadora ha compartido con sus seguidores las razones por las que sus vacaciones en Vietnam y Camboya serán inolvidables.

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"Hoy comienza una aventura que no olvidaré en la vida, estoy segura. Lo sé, porque desde que he pisado este país las emociones invaden mi cuerpo...", comenzaba explicando Lara Álvarez en sus redes sociales. "Este viaje para mi es muy especial, además de porque son dos destinos que siempre he querido visitar, Vietnam y Camboya, porque excepto por trabajo, esta es la primera vez que viajo sola por placer". Y aunque las calles las ha recorrido sola (a medias, porque la acompañaba su guía y nueva mejor amiga en esta aventura), nosotros la hemos acompañado en la distancia gracias a las redes sociales, y es que Lara ha compartido cada paso de esta aventura.

Hace unos días Lara terminaba su viaje por Vietnam, un viaje que le ha cambiado la vida, y ponía rumbo a Camboya. La presentadora de 'Supervivientes' no dudaba en despedirse del país a través de un emotivo texto en Instagram donde se puede ver la emoción que le suscita este tour. “Llaman a mi puerta para coger el equipaje y al voltearla, cae todo al suelo. Me entra un ataque de risa y me disculpo con el señor que espera -“no se preocupe, ya la llevo yo” le digo mientras meto todo hecho un desastre dentro. ¿por qué os cuento esto? Mi cabeza, de forma irracional reacciona como debe ante las cosas que no tienen importancia y valora infinitamente las que sí. -“¿Estas lista Lara? vamos a tocar el cielo” -“No está mal como inicio de día” respondo a mi amigo de ojos brillantes”, explicaba la periodista anunciando que ponía rumbo al teleférico donde pudo disfrutar de un día soleado.

“La primera parada es Marseille Station, en la que encontramos el «Golden Bridge» o puente de las manos para los locales. 150 metros de pasarela a 1400 metros sobre el nivel del mar. -“el puente simboliza las manos que conectan con una pasarela de oro la tierra y el cielo. La única montaña con manos del mundo que yo sepa. Vamos, subamos a la cima””, un emotivo mensaje que anuncia la “triste despedida en el aeropuerto” para poner rumbo a Camboya. Pero ahora la despedida ha sido aún peor... El viaje se ha acabado y, con lágrimas en los ojos (aunque quizá sea el filtro utilizado, la emoción es visible), se ha despedido desde el aeropuerto.

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Suena el despertador y aún no me puedo creer que sea mi último día. Me tapo la cabeza con las sábanas y suspiro, intentando que la aflicción que siento se vaya. Quedan horas por delante y quiero aprovecharlas. “Lección y reflexión” ese es el título perfecto para mi día. Poder hablar directamente con 3 monjes budistas, creas en lo que creas o no creas, te mueve por dentro. -“Aquí los monjes se forman por vocación, imposición o necesidad” me explica Ron. “La gente del campo aún no sabe bien como controlar la procreación, por lo que tienen de 5 a 7 hijos de media. Como no pueden cuidar de ellos, los mandan al Templo. Durante ese tiempo tienen hogar, comida y educación” -“¿y si deciden que no quieren continuar?” -“pueden irse, pero jamás podrán volver a ser monjes. Esta vida sólo se elige una vez” Comienzo a hacer preguntas a los tres monjes que me sonríen. Sus miradas, movimientos, su forma de hablar... todo es ejecutado con una admirable y contagiosa tranquilidad. Permitidme que tanto mis preguntas como sus respuestas me las guarde para mi, pero si tenéis la ocasión de vivir esta sanadora experiencia, no dudéis en hacerlo. Después de rezar, recibir la bendición y de colocar el cordón de protección en mi muñeca (sin tocarme, ya que los monjes no pueden tocar a las mujeres) continuamos. -“¿estás bien Lara?” (Esta será la pregunta del día de hoy) -“si, perdona, voy repasando en todo lo que acaba de pasar Ron” Llegamos a Chong Kneas, el pueblo flotante sobre el lago Tonle Sap (el más grande de Camboya) En el viven 6000 habitantes y su principal ocupación es la pesca. -“fijate, esa es la farmacia, allí la escuela, una casa flotante para los billares, allí “el corte inglés del pueblo” Viven en casas flotantes tremendamente humildes, por las constantes crecidas del rio. Pero lejos de ver tristeza o necesidad, ves a un pueblo activo y feliz. FELIZ. “Viven al día, si tienes pescado y arroz para comer ¿de qué más se van a preocupar?” De camino al aeropuerto rompo a llorar. -“¿estás bien Lara?” -“Mucho” El agradecimiento me invade y no sé cómo devolverle a la vida lo que me ha regalado en este viaje. Me comprometo a encontrar la manera. ❤️🙏🏽 @pangeaes #asiaexotica

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"Vuelvo a casa, aún no me he ido y ya quiero volver", cuenta en sus 'stories' de Instagram. "Tengo una sensación rara, tengo tanta pena dentro", confiesa, y es que asegura que se lleva una experiencia inolvidable pero está deseando regresar.

Primeros días de su visita

El primer día de su visita ya ha recibido su Nón Lá (gorro vietnamita) para protegerse del calor (36 grados y 90% de humedad), pero eso no la frena y ha podido conocer, ya, los rincones más mágicos. Desde Pagoda de Tran Quoc, donde ha podido presenciar una ceremonia Budista con 5 monjes que rezan al unísono, hasta el puente rojo (Cầu Thê Húc) rodeado del precioso Lago Hoan Kiem.

"Por mi fecha de nacimiento descubro que soy tigre y fuego (ahora entiendo todo 😂) Me fascina lo que estoy aprendiendo del budismo (claramente tengo que leer y conocer más, porque me está atrapando)", comenta la presentadora.

Un gran tour por Vietnam

Ha visitado la Pagoda del pilar único (Diên Hựu tự), situada sobre el río Río Rojo, que es, como ella misma explica, considerado un icono de Vietnam. El Mausoleo de Ho Chi Minh ha cerrado sus visitas en la mañana del primer día, ¡solo en cuatro horas! Normal que, como apunta, "estoy impaciente", porque desde luego sabía que viviría uno de los viajes más emocionantes de su vida.

En su diario de aventura ha confesado sentirse "viva": "Llego tan llena de emociones al hotel que noto el pulso disparado. ¿Dormiré? Seguramente me cueste. Me siento tan viva y tan agradecida por la experiencia que estoy viviendo... Viajar es un privilegio, soy consciente y por eso compartirlo con vosotros y leer vuestros mensajes en los que me decís que de alguna forma os sentís aquí (ese es mi deseo) me hace aún más feliz. Gracias por vuestras recomendaciones y cariño siempre".

Un viaje soñado

Ha tenido la oportunidad de vivir una emocionante e irrepetible aventura. Se ha embarcado en "el impresionante barco Indochina Sails", que cuenta "zarpa por las aguas del mar de China y comienza el espectáculo. -“Madre mía...” es lo único que pudo articular en ese momento. Imaginaos un conjunto de cientos de islas e islotes de piedra, con sus imponentes formas que emergen sobre las aguas y parecen no tener fin".

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Despido a Bell en el puerto y una lancha me lleva hasta mi barco. Voy a pasar en él las próximas 24 horas y la curiosidad me puede... tengo altas expectativas de Ha Long Bay (intento llegar sin ellas, pero es imposible al ver las fotos colgadas en internet que recuerdan a la película de Kong) El impresionante barco Indochina Sails zarpa por las aguas del mar de China y comienza el espectáculo. -“Madre mía...” es lo único que pudo articular en ese momento. Imaginaos un conjunto de cientos de islas e islotes de piedra, con sus imponentes formas que emergen sobre las aguas y parecen no tener fin. Crees firmemente llegar a otro mundo. - “Lara ¿te gustaría navegar entre los islotes con tu kayak para poder verlo más de cerca?” Me pregunta Thom (miembro de la tripulación) que no puede contener la risa al ver mi fascinación. - “Por favor 🙏🏽” le respondo, prácticamente suplicando. Dos sensaciones: plenitud y libertad... el pecho se hincha y te sientes una minúscula parte del poder de la naturaleza. Después de remar más de una hora y pasar por debajo de cuevas para llegar a islas escondidas, vuelo a mi camarote con una sonrisa tatuada en la cara. Dice la leyenda que fue un dragón quien creó esta bahía con el fin de poder defender la antigua costa vietnamita de los invasores que atacaban en barco desde el mar. Me lo creo. Ahora mismo me siento como si hubiera visto uno. 🐉

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¡Y ha podido navegar entre los islotes en kayak! "Después de remar más de una hora y pasar por debajo de cuevas para llegar a islas escondidas, vuelo a mi camarote con una sonrisa tatuada en la cara", confiesa.

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