Aída Yéspica: así vive ahora la exsuperviviente

Ha llovido mucho desde que la ex concursante de realities llegara a nuestras vidas, pero de un día para otro desapareció... y ésta es su vida ahora

Aída Yéspica y su novio, Giuseppe Lama, de vacaciones en Ibiza
Gtres

Recordar a Aída Yéspica significa que se te pasen por la mente grandes momentazos de la venezolana cuando estaba, por ejemplo, en 'Supervivientes 2006' (edición que ganó Carmen Russo, por cierto), como su especial amistad con Pipi Estrada (fíjate tú si ha llovido...), pero sin duda lo que se nos pasa por la mente ahora es: ¿qué ha sido de ella en estos últimos años? La que fuera Miss Estado de Amazonas en 2002, y que se diera a conocer en España por su paso por el reality de supervivencia, no ha parado mucho a pesar de no recalar más en nuestro país, y es que Italia ha sido el lugar que la ha recibido siempre con los brazos abiertos tras pasar dos veces por 'L'isola dei famosi'.

La vida de Aída ha estado marcada por los realities y los programas de sociedad, y este 2019 colabora en 'Il salone delle meraviglie'... pero este verano lo ha tenido de lo más relajado. No hay más que ver las imágenes de ella disfrutando de lo lindo y luciendo cuerpazo en aguas ibicencas tras pasar por Punta Cana... y todo ello acompañada de su último churri, Giuseppe Lama, un guapo mozo de brazos musculados y tatuados. ¡Anda que es tonta ella...!

Aída Yéspica y su novio, Giuseppe Lama, de vacaciones en Ibiza
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Aída Yéspica y su novio, Giuseppe Lama, de vacaciones en Ibiza
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A sus 37 años, Aída sigue siendo un auténtico pibón, y continúa luciendo abdominales de hierro:

Aída Yéspica y su novio, Giuseppe Lama, de vacaciones en Ibiza
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Con casi 900.000 seguidores en Instagram, y sin muchas colaboraciones televisivas en el frente, probablemente le dé para vivir de las redes sociales... aunque en general parece que no le va nada mal, y es que alquilar un yate de esas dimensiones en Ibiza puede costar un verdadero pastizal.

Sea como sea, nos alegramos de que todo le siga yendo divinamente, de que tenga ese cuerpazo y de que, ante todo, esté feliz y enamorada. ¡Olé por Aída!

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