A Silvia Abascal se le cae la baba con su pequeña Leona

La actriz, que dice que ser madre le ha cambiado la vida por completo, asegura estar en su mejor momento

Silvia Abascal
Gema Checa

Ha cumplido los 40 y se siente en uno de los mejores momentos de su vida. Aquella niña de ‘Pepa y Pepe’ es hoy una mujer de belleza serena, que ha participado en la campaña de la base Accord Perfect de L’Oréal Paris, bajo el lema ‘No hay barreras entre tu piel y tu maquillaje’. Silvia es una de sus protagonistas junto a otros rostros populares como Francine Gálvez o Aitana Sánchez Gijón.

Silvia Abascal está pletórica y realmente muy guapa. La maternidad le ha sentado de maravilla y su pequeña Leona le ha cambiado la vida. Es su razón de ser. Ahora reparte su tiempo entre el teatro y su familia que le aporta la estabilidad que necesitaba. Ella misma nos cuenta cómo es su día a día, cómo le va en el trabajo y alguno de sus secretillos de belleza para lucir siempre tan guapa.

Hablando de barreras, ¿Cuántas has tenido que derribar tú?

A nivel profesional nunca he sentido que me las pusieran. Llevo trabajando desde los 14 y me he movido en televisión, cine y teatro sin problemas. Y personalmente, pues sí he tenido obstáculos, todo el mundo sabe que he pasado por dificultades grandes (dice refiriéndose al ictus que sufrió en 2011), pero hay que saber empezar desde cero. Los obstáculos forman parte de nuestro aprendizaje y la única manera de superarlos es pensar así.

¿Cómo estás ahora?

De salud sigo arrastrando los problemas de oído, que por fuera no se ven, pero es lo más complicado. Y por lo demás, estoy en un momento pleno entre los ensayos de la obra de teatro 'Ecos', que estrenamos en Madrid el 14, y mi papel de mamá absoluta.

“Del ictus me quedan secuelas en el oído, que no se ven pero son complicadas”

¿Qué te hace sentir fuerte, poderosa?

La risa de mi hija. También el teatro, porque no hay lugar para el actor que te haga sentir más poderoso que un escenario, donde hay una presencia directa y constante con el público.

Silvia Abascal
Gema Checa

¿Te han dado seguridad los años?

Sí, pero cuantos más años pasan más respeto mi profesión y más responsabilidad siento. Hay una parte que es la que se ve en los photocall y otra, que no se ve, que si tienes la cabeza bien amueblada humaniza mucho. Y si eres curioso puedes aprender tanto de la vida… Sin embargo, si estás desorientado, este mundo es nefasto para el equilibrio personal.

¿A ti te ha equilibrado tener familia?

Ser madre me ha cambiado todo, he dejado de ser prioridad y lo vivo de una manera muy intensa. Mi hija lo ocupa todo. Es la locura más cuerda o la cordura más loca. Es un amor… Y mira que yo a lo largo de mi vida siento que he amado mucho y me he sentido muy amada, pero la dimensión de amor incondicional que siento ahora… Es algo muy salvaje, muy responsable. Cuando me sonríe, se detiene el mundo.

“La Silvia real es la de los pelos rizados, la cara lavada, deportiva y cómoda”

Leona, vaya nombre con tanta garra le has puesto a tu hija…

Sí, en mi camino significan mucho los leones y los amigos me llaman leona. Es curioso, hay muchos Leo o Leones y nadie se sorprende, pero le pones Leona a tu hija y extraña. Ahora la miro y no tendría otro nombre para ella.

Silvia Abascal
"La gente se sorprende de que haya puesto el nombre de Leona a mi hija", declara la actriz.
Gema Checa

¿Qué importancia le das al maquillaje en el estado de ánimo?

Te ayuda a sentir mejor. El maquillaje no me tiene que tapar, esconder... Está para iluminarte, para ensalzarte, para sacar tu luz. En mi trabajo me maquillan tanto, me peinan tanto, que la Silvia Abascal real es la de los pelos rizados, la cara lavada, la deportiva y cómoda.

¿Te cuidas mucho?

No soy disciplinada con la alimentación ni el ejercicio. Sé lo que significa cuidarme y lo que significa maltratarme y, sin ser una esclava de la belleza, hago cosas que me hacen sentirme bien, como bailar. No me mato en un gimnasio, pero hago lo que me pide el cuerpo, que puede ser bailar.

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