Borja Thyssen, de juzgado de guardia

El hijo de la baronesa salió de su declaración algo nervioso y se metió en la furgoneta como si fuera el chikilicuatre. ¡Menudo cuadro montó el muchacho!



    Borja se enfrenta a una movida de aúpa y no sabemos si eso le ha trastornado y por eso se hizo un lío de narices al salir del juzgado. Y es que el hijo de la baronesa llegó a Madrid el pasado 13 de noviembre a declarar por supuesto fraude fiscal de casi 600.000 euros. Ojo porque le piden dos años de cárcel, pero él insiste en su inocencia y argumenta que no presentó la declaración en 2007 porque residía en Andorra.

    Borja Thyssen en los juzgados de Madrid el 13 de noviembre 2019
    Gtres

    Su entorno asegura que el empresario está tranquilo, pero aquí te enseñamos unas imágenes que parecen evidenciar lo contrario. Borja salió del juzgado como pollo sin cabeza y entró en la furgoneta tan despistado que parecía que se había puesto a jugar al Twister: mano aquí, pie allá y tiro porque me toca.

    Borja Thyssen
    Gtres

    El chico entró para colocarse detrás del conductor, pero de pronto decidió que prefería sentarse en la tercera fila de asientos. Y, claro, con sus más de 1,80 de estatura, normal que se quedaba encajado por todas partes.

    Borja Thyssen en los juzgados de Madrid 13 noviembre 2019
    Gtres

    Optó por sentarse en la última fila de asientos, como hacían los malotes de clase en las excursiones. Pero Borja lo hizo con menos estilo y se quedó pillado en el reposabrazos que ni para adelante, ni para atrás.

    Borja Thyssen en los juzgados de Madrid de 2019
    Gtres

    Tras varios intentos por ‘desencajarse’, el hijo de la baronesa por fin logró centrarse en la tercera fila de asientos. Su sonrisa de alivio en la foto 5 lo dice todo.

    Borja Thyssen a la salida del juzgado de Madrid 13 noviembre 2019
    Gtres

    Señaló a su madre

    Borja Thyssen y Tita Cervera
    Agencias

    La fiscalía aseguró en el juicio que Borja residía en España en 2007 y, para demostrarlo, certificó que el joven tenía contratada seguridad personal en el país. Borja se defendió asegurando que eran cosas de la baronesa. “Mi madre era una paranoica de la seguridad, sobre todo a raíz de salir nuestros apellidos en las listas de ETA, y por eso me asignó unos escoltas. Yo no estaba a cargo de ellos”, se defendió.

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