Eloy Sánchez traicionó a Ana Obregón

Según la Guardia Civil el escolta vendía la intimidad de la bióloga por un abultado cheque

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El escándalo no ha hecho nada más que empezar. La revista Interviú ha publicado nuevos extractos de supuestas conversaciones que Eloy Sánchez Barba, el que fuera jefe de la seguridad de Ana García Obregón, mantuvo con fotógrafos y periodistas a los que ofrecía información confidencial a cambio de importantes cantidades de dinero. Traición desgarrada. Pero, aunque pueda parecer lo contrario, lo cierto es que el guardaespaldas no sólo mercadeaba con asuntos privados de la actriz, ya que llegó a informar sobre cuál sería el paradero de su hijo Álex durante la temporada estival. Revelaciones que ponen en entredicho la discreción del escolta de la Obregón, en prisión preventiva desde que fuera acusado de haber participado en el asesinato de Miguel Ángel Salgado.

Malena Gracia, muy asustada
Aunque se ha hablado hasta la saciedad de Los Miami, algunos de los componentes de la banda pudieron haber saltado a la palestra hace mucho, pues estuvieron muy cerca de mocetonas asiduas al folletín rosa. Es el caso de la cantante Malena Gracia, que mantuvo un romance con Álvaro López, que fue encarcelado por tirotear a otro de los socios, y que terminó con abogados de por medio. Con un tono de voz asustadizo y entrecortado, la cantante respondió a mi llamada: “Quiero estar apartada de esa historia porque forma parte del pasado y no quiero hablar sobre ella.”

Silvia Fominaya está nerviosa
La contertuliana Silvia Fominaya, que en la actualidad vive en Portugal junto a su marido Pablo y sus dos hijos, mantuvo una estrecha relación con Juan Carlos Peña Enano, uno de los cabecillas de la banda y que en la actualidad se encuentra en busca y captura. Sorprende que, puesto en contacto telefónico con Fominaya, ésta montara en cólera con sólo pronunciarle el nombre de su supuesto acompañante y que, pese a que en un primer momento negara conocerlo, luego confirmara que entre ellos hubo citas puntuales y casuales. No menos rechinante resultó que me facilitara el segundo apellido del mozarrón: “No tengo nada que ver con Juan Carlos Peña Enano. Que hayamos coincidido en tres o cuatro gimnasios y que por la noche hayamos tomado algunas copas juntos no significa que hubiera nada, y menos una relación sentimental. Estoy muy cabreada.”

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