María Patiño cuenta cómo le apoya su hijo en sus momentos más difíciles

La presentadora ha confesado la peculiar forma en la que la llama su hijo Julio y cómo se ha convertido en su mejor apoyo en estos difíciles momentos.

Maria Patiño emocionada en plató
Telecinco.es
  • "Aunque tengamos momentos de debilidad y que nos sintamos imponentes, es el momento de decir 'te quiero'".
  • La presentadora ha confesado cómo la llama su hijo Julio.
  • María se ha emocionado cómo nunca y se ha abierto en canal para hablar de sus mayores defectos.

    Este viernes hemos visto a María Patiño como nunca antes la habíamos visto e incluso se ha emocionado hablando de su familia. Nada más llegar a plató, la presentadora ha confesado que está “excesivamente sensible”. La colaboradora está “muy revuelta” con la realidad que vivimos de lucha contra el coronavirus y aunque le cuesta ir a trabajar, sabe que le hace bien: “No tengo miedo ni a salir a la calle ni al contagio, tengo una sensación de inseguridad, de no saber quién me cuenta la verdad… y de poca fe”.

    La presentadora se siente “muy decepcionada" con la clase política en general porque cree que deberían “cuidarnos más y darnos más tranquilidad” y en especial con el gobierno: “Tienen la responsabilidad, no es una cuestión de ideología”. Ella decidió continuar trabajando desde el primer momento y tiene el apoyo de su familia: “Nunca me han dicho nada, al revés, me animan”. Convive con su marido, quien ha resultado perjudicado económicamente por esta crisis, y su hijo que se ha adaptado muy bien a la situación: “Es para quitarte le sombrero”.

    Apoyo incondicional de su familia

    Es más, nos cuenta que cuando se indigna, llora y se frustra, le escuchan y nos ha contado una anécdota muy tierna de su hijo: “Me abraza y me dice ‘Ay María Patiño’, me llama por mi nombre cuando hablo así”.

    Además, esta tarde María se ha enfrentado a su pizarra, en la que sus compañeros dirán lo que opinan de ella y María, emocionada, confesaba que se pone “muy pesada” con ellos. “Intento hacer las cosas bien pero a veces me vuelvo a equivocar”, ha dicho rompiéndose.

    Un ejemplo de esta actitud se produjo cuando Lydia Lozano le mandó un whatsapp recomendándole una película para que se evadiera y le respondió muy mal: “No se puede actuar así, le pedí perdón, eso lo tengo que cambiar, no puedo ser el ombligo del mundo”.

    Jorge Javier Vázquez, amigo de la colaboradora, le recomendaba sacarlo todo fuera y gritar el que es su himno, el ‘No dejes de soñar’ de Manuel Carrasco. Ella se resistía, lo evitaba… pero finalmente entre sonriendo y llorando, daba golpecitos en la mesa mientras decía: “Aunque tengamos momentos de debilidad y que nos sintamos imponentes, es el momento de decir ‘te quiero',.. Y por cierto, nunca jamás dejes de soñar”.

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