La correa con la que Lydia Lozano pasea a su perro nos ha dejado A CUADROS

La colaboradora de 'Sálvame' tiene un gusto peculiar estilísticamente hablando... pero lo de la correa de su perro nos ha parecido 'too much'

Puede que Lydia Lozano, de primeras, pueda dar la sensación de que se ha quedado, estilísticamente hablando, en los primeros años de la década de los 2000: esas blusas con tela de fular, esos vestidos con maxiflores, esas mechas en rubio platino, ese delineador labial bien pronunciado... Hay para quienes el estilo 'Lydia Lozano' es casi un estilo de vida, y es que ella no sigue las tendencias, sino que sigue un estilo propio. Sin embargo, estos días hemos podido ver a Lydia haciendo vida por su barrio con un extraño complemento que nos ha dejado a cuadros... y de hortera que es, nos ha hecho hasta gracia: la correa de su perro.

lydia lozano pasea a su perro con una correa hecha con chorizos
Gtres

Si el pequeño Bali pudiera hablar, estamos seguros de que algún improperio le caía a Lydia, y es que, a pesar de que el can es toda una monada, llevarle con esa correa hecha con chorizos nos da un poco de 'cringe': ¿de verdad no había nada más sencillito, Lydia, hija? ¡Qué horror!

lydia lozano pasea a su perro con una correa hecha con chorizos
Gtres

Después de ver a Lady Gaga con aquel famoso vestido hecho de carne que todos recordamos, ya nada nos sorprende en cuanto a nuevos materiales con lo que hacer objetos cotidianos, aunque de verdad, deseamos con todas nuestras fuerzas que esos chorizos no sean de verdad, porque es que ¡dan mogollón el pego!

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Un confinamiento muy duro


Parece, por estas fotos, que Lydia ha levantado cabeza tras poder salir de su casa y reincorporarse a su trabajo en 'Sálvame'. Ella misma desveló entre lágrimas que encerrarse fue muy duro, porque tiene una vida muy social, pero lo tuvo que hacer por responsabilidad antes que nadie, ya que Charlie, su pareja, es población de riesgo, mientras sufría por su madre cada día, que también lo es. A pesar de todo, parece que poco a poco vamos saliendo de esta situación, y Lydia, a juzgar por la sonrisa de su cara, vuelve a estar feliz.

lydia lozano pasea a su perro con una correa hecha con chorizos
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