La luna de miel de Briatore y Elisabetta

Sí, es poco romántico compartir tu viaje de novios. Es lo que tiene estar tan acostumbrados a la buena vida…

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Están tan forrados de dinero que, la verdad, viven en una eterna luna de miel. Quizás por eso han decidido que para que su viaje de novios fuera especial debían hacer algo original. ¿Solución? Nada de irse solos como el común de los mortales: ¡se llevaron con ellos a los Agag! Ana y Alejandro, claro, encantados con la invitación, que unos días en yate nunca sientan mal.
Junto a la hija de Aznar y su marido, vimos a los recién casados ligando bronce a bordo de su súper embarcación de lujo, bañándose en las aguas de la costa italiana y dedicándose mimos constantes…
Elisabetta y Flavio también encontraron momentos para estar a solas. El jefe de Alonso en Renault no paraba de mirar a su chica. ¡Cómo para no hacerlo! Menudo tipazo lució en cubierta. Traducido: no nos ha hecho falta retocarla ni un pelo con el famoso Photoshop…

Empujón traicionero
Briatore no quiso ser menos. Se empeñó en demostrar a su recién estrenada mujercita que él también está hecho un chaval. ¿Cómo? Con un estilizado salto de cabeza al agua. Pero no acababa de decidirse y la Gregoraci le dio un empujón. Debió de sentirse mal por haber lanzado a su marido al mar y se fue detrás a ‘rescatarle’. Eso sí: tapándose la nariz de una manera bastante infantiloide…
Después de un día tan intenso, el matrimonio agasajó a los Agag con una cena de lujo y sin bajarse del barco. Estaban tan relajados que hasta nos saludaron. ¡Qué majos! Ana Aznar nos dejó claro que se ha recuperado estupendamente de su último embarazo, pero Alejandro debería concentrarse en las ensaladas. Si creen que exagero, vuelvan a la segunda página del reportaje para verle en bañador.
Pero lo bueno se acaba pronto –aunque en su caso nunca– y Flavio tenía que hacer un alto en esta escapada para ponerse a currar: el día 22 el jefe de Renault no podía perderse (ni mucho menos dejar de animar a Fernando Alonso) el Gran Premio de Fórmula 1 que se celebraba en Francia.

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150 millones de fortuna
Pero no pasa nada, lo bueno de tener un yate es que después del curro se puede retomar lo de los paseítos en alta mar. Además, Briatore dispone de una fortuna de unos 150 millones de euros. ¡Y acaba de embolsarse 600.000 por la exclusiva de la boda! Crisis a él…

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