Naomi Watts, carrera de fondo

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La protagonista de Funny Games no tuvo una infancia lo que se dice fácil. Sufrió la separación de sus padres con cuatro años y, poco más tarde, la muerte de su progenitor. Su familia decidió hacer borrón y cuenta nueva y se mudó de Inglaterra. Naomi tenía catorce años. Demasiados cambios para una edad tan delicada. Por eso, la joven buscó refugio en la interpretación. Y la terapia no le pudo ir mejor. A los 17 años, Watts debutó en la gran pantalla (For Love Alone). Mientras se hacía un hueco en el mundo del cine, realizó trabajos de publicidad. En un anuncio de bikinis conoció a la que se convertiría en una de sus mejores amigas, Nicole Kidman. Las dos actrices coincidieron en la película La primera experiencia. Sin embargo, la carrera de Watts no fue tan meteórica como la de su compañera. Naomi tuvo que conformarse con papeles secundarios en títulos como Babe, el cerdito valiente o la película de culto Tank Girl.

Salto al estrellato

En el año 2000 recibió una llamada que cambiaría su carrera: David Lynch la escogió para protagonizar Mulholland Drive. Su misterioso papel le reportó el respaldo de la crítica y un aluvión de ofertas: 21 gramos, Promesas del Este y El asesinato de Richard Nixon. Además, triunfó con los remakes de The Ring y King Kong.

En el plano sentimental, la actriz también vive su mejor momento desde el rodaje de El velo pintado. Allí conoció a su pareja actual, Liev Schreiber, el sustituto de Grissom en CSI: Las Vegas y el actor que dará vida a Dientes de Sable en la nueva entrega de X-Men. Naomi y Liev tienen una sólida relación y un niño, Alexander, de un año.

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