Will Smith, el rey midas del cine

Ha pasado de ser el Príncipe de Bel-Air a una superhéroe con muy mala prensa llamado Hancock. Su carrera y su vida sí son de película.

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El éxito siempre le ha acompañado. Su rostro se hizo muy popular en nuestro país gracias a la serie El príncipe de Bel-Air, emitida por Antena 3 en los 90. Smith ya era profeta en su tierra con el boom que supuso su dúo de rap que formaba con Jeff Jones, que también aparecía en el show televisivo.

La serie le trajo la fama y al amor de su vida: durante el casting conoció a la que se convertiría en su segunda mujer, la actriz Jada Pinkett. Con ella ha tenido dos hijos: Jaden, de diez años y Willow, de ocho. A éstos hay que sumarle el niño que tuvo de una relación anterior, William III, de 15 años.

Un valor seguro
Su triunfo catódico fue el pasaporte para una espectacular carrera cinematográfica. Tras su primer bombazo comercial, Dos policías rebeldes, Will encadenó un éxito tras otro: Independence Day y las dos entregas de Men in Black le convirtieron en un intérprete infalible a la hora de hacer caja en las carteleras de la época estival.

De hecho, un verano sin un taquillazo del ‘prota’ de Hancock es inconcebible. Sus últimas ocho películas, entre las que se encuentran Yo, Robot o Hitch, han recaudado más de 63 millones de euros cada una. Todo un récord en Hollywood.

Además, sus dos nominaciones al Oscar por Alí (Michael Mann) y En busca de la felicidad le han aportado el respeto de la industria. Con esta trayectoria no es extraño que se embolse unos 14 millones de euros por película.

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