Tablada y Daniel, un día 10 en un yate

Elena Tablada y Daniel Arigita, ¿cuál es su truco para llevar casi dos años de felicidad? No se aburren. ¡La de cosas que logran hacer en el reducido espacio que concede un yate!

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1. Algo para recordar

Ir en barco no es como montar en bici, que lo mismo el año que viene la crisis aprieta más y no tienes la oportunidad de volver a alta mar... Así que Elena Tablada y Daniel Arigita se encargaron de hacerse cuanto antes una fotito de su día de yate en aguas ibicencas. Quién sabe, quizás algún día se la enseñen a sus retoños porque lo de éstos funciona. “Dani es el hombre de mi vida”, asegura la ex de Bisbal.

 

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2. Un momento para pensar

Dice que montar una boda es mucho lío, pero lleva casi dos años con Daniel y parece el momento de plantearse el futuro. Un rato a solas en la popa del barco sirve para pensar en esas cosas y, de paso, refrescarse los pies y bajar los calores de tanto tomar el sol...

 

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3. Hacer promoción

Si eres diseñadora de ropa de baño y de joyas, nada mejor para vender tus creaciones que ser un escaparate andante. ¡No se pueden llevar más abalorios ni tampoco tocar más la parte de arriba de un bikini...! 

 

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4. Luchar contra las marcas

Da gusto con estos dos: luchan juntos contra las marcas blancas. Ella se quita la parte superior del bikini, mientras él vigila que nadie la vea nada. Si es que están hechos el uno para el otro: si hasta se combinan en el tono
de la ropa de baño.

 

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5. A echarse un trago

La hidratación es importante, y más si te pasas el día a plena solana. Nos encantan los vasos del ‘chino’ que utilizaron para no tener que fregar luego, que en vacaciones
no apetece.

 

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6. Yo me doy cremita...

Como Elena suele lucir escote, dedicó un buen rato a extenderse la crema por la zona... No sea que se queme y luego su chico no pueda ni tocarla...

 

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7. Ni un pelo de tonta

David Bisbal anunciaba productos capilares y desde entonces Elena se toma las cuestiones ‘pelonas’ muy en serio. ¡Qué ímpetu con el spray!

 

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8. A estirar las piernas

Que no puede ser todo tomar el sol. Además, de paso, se presume de trasero. Seguro que los vecinos de otros barcos estaban encantados...

 

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9. El momento del picoteo

De tomar el sol a tomar algo para comer, que veranear desgasta. Y si es pequeño y bajo en calorías, mejor.

 

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10. A presumir de pectoral

Daniel tuvo tiempo de presumir de ‘pecho lobo’ con un colgante étnico (¿de los que hace su novia?), que resalta sus músculos pectorales.

 

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¡Tierraaa!

Como si hubieran vivido la tragedia a bordo del Titanic, Elena y Daniel se abrazan sobre tierra firme como si no hubiera mañana. Una cosa, chicos: cuando después de tanto tiempo a bordo de un mini yate no sólo no os habéis aburrido, sino que aún tenéis ganas de seguir pegaditos, puede que haya llegado el momento de dar un paso más en la relación. ¿Será éste su último verano de solteros?

 

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