Ana Obregón pone a cuatro patas a Bertín Osborne

La Obregón ha querido "desnudarse" por dentro (y también por fuera) ante millones de espectadores en el programa más visto de la noche del miércoles

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Las posturitas de Ana

La noche prometía, y no defraudó. Ana Obregón quiso reunirse en su propia casa con Bertín Osborne, un amigo de toda la vida (se conocen desde hace, por lo menos, 30 años), y las risas entre ambos no faltaron ni un minuto. ¿El momento estelar de la noche? Ana Obregón haciendo yoga... ¡con Bertín!

Los dos tirados en el suelo no podían parar de reír: el cantante se negaba, pero al final sucumbió a los encantos de Ana y consiguió ponerle a cuatro patas.

 

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'Perro cabeza abajo'

Desde luego, la postura 'perro cabeza abajo' pasará a los anales de la historia de la televisión: "que no voy a hacerlo, quiero ver cómo se hace para saber si puedo hacerlo…", le decía a Ana. A la vista está que ella consiguió lo que se proponía.

 

 

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Como dos adolescentes

Bertín no podía parar de reír, y le recordó a Ana que ella tenía ciática y él gota. Más mayores, pero igual de "cabras" que siempre: "está igual de loca que cuando la conocí", dijo Bertín a cámara.

 

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Posturas imposibles

La Obregón también le quiso enseñar otra postura que consitía en meter los brazos entre las piernas, apoyar las palmas de las manos sobre el suelo y levantar su propio peso. Esta vez sí que sí: Bertín ni quería ni podía hacerlo.

 

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Ana la flexible

¡Hasta le costaba cruzar las piernas! Ana demostró su enorme flexibilidad postura tras postura, pero a Bertín le falta toda la flexibilidad que a la actriz le sobra. ¡Ni cruzar las piernas podía! Ay, los años...

 

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Por bulerías

Ni siquiera el saludo al sol, que es la primera postura de yoga, fue seria: nada más empezar, Bertín se partía con los palabros que salían de la boca de Ana para concentrarse... y como a Bertín le falta poco para empezar una fiesta, dio palmas y Ana se animó a mover los brazos en plan sevillana. ¡Qué show de pareja!

 

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Los momentos más divertidos

La noche dio para muchísimo más, y las confesiones en el sofá del salón de Ana Obregón se empezaron a acumular. Entre ellas, no podía faltar la anécdota de ser el mito erótico juvenil de los hijos de Julio Iglesias: Enrique y Julio Junior, pero no nos extraña, al fin y al cabo ana era todo un bombón de joven.

De joven y más mayor, porque hasta David Beckham cayó rendido a sus encantos cuando vivió en España. Ana contó punto por punto lo que pasó: David le empezó a mandar "cierto tipo" de mensajes al móvil, Victoria le cotilleó el teléfono a David ¡y se lió la mundial!

Victoria, ni corta ni perezosa, pilló por banda a Ana en el gimnasio al que iban, le tiró del tirante del sujetor y le llamó de todo menos bonita. ¡Qué cuadro! Y es que hasta una televisión inglesa le ofreció, según dice ella, ¡2 millones de libras por contarlo (unos 2 millones y medio de euros)! Ana dijo que no, pero desde luego es una anécdota para contar a sus nietos...

 

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Anécdotas para dar y regalar

Tampoco podía faltar la anécdota de la asquerosa paella que cocinó para intentar sorprender a Steven Spielberg con sus 'no-dotes' culinarias o que casi envenenó a los jugadores del equipo español de baloncesto en una barbacoa cuando salía con Fernando Martín. Ella, que reconoce no saber concinar, se quiso "hacer la lista" y se puso a asar la carne en la parrilla, con tan mala suerte que cogió el aliño que no era: unas hierbas para una lesión de tobillo... y acabaron todos en el baño.

Seguro que, desde entonces, lo poco que cocine lo hará mirando siempre lo que echa...

 

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Ana y Alberto de Mónaco, amigos casi íntimos

Entre más risas, Bertín le preguntó por su estrecha relación la Familia Real monegasca, que da (y de hecho dio) para un libro, concretamente con Alberto de Mónaco, que estaba enamoradito de la actriz.

En un baile con cena organizado por esta Familia Real en Montecarlo, llevaron a una delegación española en la que ella estaba incluida. Quiso pasárselo lo mejor posible... y tanto tanto le pasó factura: se le fue la hora estando en la playa y cuando quiso darse cuenta ya llegaba tarde a la cena. Cuando llegó, Alberto se dio cuenta y quiso que la sentaran a su lado ¡y hasta hiciera la recepción! Así que allí estaba ella de pie junto al príncipe de Mónaco. ¡Casi nada!

Peor lo mejor estaba por llegar: "al hacer la maleta había metido dos zapatos negros, pero uno de tacón y otro plano, como no veo… Iba con el vestido largo y cuando se me olvidaba que no llevaba tacón… pum, para abajo". Eso no le impidió a Alberto que la sacara a bailar y, según ella, "no pasó nada porque yo no quise, pero podía haber pasado", dijo.

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Alex, todo un currante

 Tampoco faltó el hijo de Ana, Alex. El también retoño de Alessandro Lecquio tiene ya 23 años, y recién licenciado ya ha montado su propia empresa de marketing digital. Y no sólo eso: descubrió ante España su talento natural para hacer beatbox y rapear. 

"Qué alegría verte. No te he conocido nunca porque nunca se te ve, te agradezco la entrada y que te sientes aquí a charlar un ratito", le dijo Bertín cuando entró ante las cámaras. "La verdad es que no paso mucho por televisión, pero ahora como estamos en mi casa, y técnicamente no has salido de aquí, es algo que se acepta", le respondió.

 

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Las mujeres son su debilidad

"He tenido novia hasta hace poco, y he apreciado mucho su compañía, es una chica genial, pero ahora de momento estoy soltero. Mi padre habrá dicho esto trescientas mil veces: 'las mujeres son mi debilidad', como que cuando me enfoco en algo y quiero perseguir mi sueño, las mujeres se entrometen en mis ambiciones y acabo tirando para allá". Está claro que de casta le viene al galgo, ya qu esu padre es todo un latin lover italiano...

 

Precisamente, entre anécdota y anécdota, Ana contó que fue justo Antonia Dell'Atte la que le presentó a Alessandro Lecquio cuando todavía salían... Ana se quedó con Alessandro y le dio a su hijo, su "bien" más preciado, pero luego el conde se buscó a otra....

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Ana es bióloga, y de verdad

Ana también quiso dejar claro una cosa que le ha perseguido siempre: ¡nadie se ha creído que fuera bióloga! Así que en el tour por la casa, Ana le enseñó a Bertín sus títulos de carrera, máster y reconocimientos cinematográficos para que quedara constancia.

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¿Quién dijo que las rubias eran tontas?

 Pero no sólo eso... Ana fue ¡la segunda de su promoción! Menudo coco tiene la rubia...

 

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Noche de confesiones

 La actriz no se pudo resistir a un vinito durante la cena, y es donde puso toda la carne en el asador... y es que a ella un vino le puede. "Con esto voy a soltar lo más grande" dijo.

 

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Su amor de juventud

También hubo tiempo para recordar todos los amores de su vida, sobre todo el primero, su amor de juventud. Lo que recuerda con especial cariño, y también dolor, es el puñetazo que se llevó de una fan de Miguel Bosé ¡sólo por ser su novia! Le rompió un diente...

 

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El fin de una relación inacabada

Pero si hay que hablar de grandes amores, ese fue Fernando Martín, el jugador de baloncesto que falleció en un accidente de tráfico en la M-30. "

"Estuvimos cuatro años, los más felices de mi vida. Él no quería que fuera actriz, y yo lo habría dejado, incluso pensamos en tener niños. Cuando tuvo el accidente estábamos cabreados: yo no entendía por qué había que dejarlo todo, y un poco de lío ahí… Esas cosas que hacemos las mujeres, un jaque mate… y ya no lo volví a ver. Fue como un mazazo. Me di cuenta de que en la vida se puede jugar, pero no tanto", contó una sincera Ana Obregón con las lágrimas a punto de brotar.

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Madre e hijo, muy apegados

Otro que le marcó la vida fue, por supuesto, Alessandro Lecquio. Fue el hombre de su vida, que no el "amor" de su vida, porque ese fue Fernando. Y ha sido el hombre de su vida por darle a su hijo, que lo es todo para ella, y el sentimiento es recíproco. "El día que paso con mi madre sí o sí es el sábado. Caiga quien caiga", contaba Alex.

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''La cornuda nacional''

 Ahora Ana y Alessandro se llevan estupendamente bien, y ella lo agradece, porque han pasado un tiempo realmente incómodo. "Es de estas veces que la vida se pone en su sitio y da gusto", relataba Ana, a pesar de que él le dejó por otra y se enteró por la prensa, cuando estaba a punto de salir en directo en su programa 'Qué apostamos', junto a Ramón García, con el que ha compartido grandes momentos de su vida y fue el que consiguió convencerla de salir a escena siendo, como ella decía, "la cornuda nacional". "No era nada fácil, ¿sabes? Pero Ramonchu me ha ayudado tantísimo...", le dijo a Bertín.

También tuvo unas palabras para Antonia Dell'Atte: contó que fue ella quien le presentó a Alessandro, un hombre que llegó a su vida "mucho tiempo después de la muerte de Fernando. 8 meses", contó Ana. "Pero él era muy golfo", decía. "Como padre muy bien, pero como novio un desastre", añadió.

Su madre, que ahora está malita, no verá a su hija vestida de novia porque Ana se ha negado, "y más a estas alturas", contaba. "Me llevé a mi madre al rodaje de Ana y los 7, cuando me casaba con el que hacía de Fernando', y cuando me di la vuelta... ¡estaba llorando como una Magdalena!", decía entre risas.

 

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