Nick Carter, de terror de las nenas a terror de los camareros

El cantante del grupo Backstreet Boys ha estado a punto de ir a la cárcel por un delito de agresión que cometió en enero. ¿Quién iba a decir que el angelical rubio acabaría siendo tan violento?

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Problemas con la ley

¡Menudos humos gasta el cantante subio de los Backstreet Boys. El componente del grupo con la cara más angelical ha resultado ser una pesadilla para muchos... en concreto, para los camareros porque, tras agredir a uno, ¡ha estado a punto de ir a la cárcel!

 

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De bar en bar

Todo ocurrió el pasado 11 de enero, sobre las siete de la tarde, cuando Nick salió de copas con un amigo suyo, Mike Papayans (juramos que no es un personaje de 'Bob Esponja'). La noche se puso divertida y ellos muy contentos copa arriba y copa abajo, y cuando salieron de un bar de Kay West, en Miami, se dirigieron a otro para continuar la fiesta...

 

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Les cerraron el grifo

Sin embargo, por su estado de ebriedad, los camareros no quisieron servirles más alcohol, y eso a Nick y Mike no les gustó un pelo.

 

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A cabezazo limpio

La conversación se fue calentando hasta que Nick, como si fuera el protragonista de una película de Jean-Claude Van Damme, agarró por el cuello a uno de los camareros.

¿Fue su amigo Mike Papayans a pararle los pies? Negativo: su amigo Mike Papayans estaba ocupado pegándole un cabezazo a otro de los camareros. ¡Un show de cuidado!

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Denuncia al canto

Entre gritos, insultos y cabezazos, los camareros consiguieron zafarse de sus agresores, pero la noche les saldría muy cara al cantante y a Papayans, que fueron denunciados por agresión tras los hechos.

 

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Se libra... por los pelos

El juez, finalmente, ha dictado sentencia, pero todo después de que los agredidos retiraran los cargos: Nick quedará en libertad bajo fianza (de 300 dólares, que para él será como pagar un café), aunque sí tendrá que prestar 25 horas de servicios a la comunidad.

Mike, por su parte, aún está esperando su veredicto. Seguro que se lo piensan dos veces la próxima vez antes de ponerse bonitos de alcohol...

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