'Cámbiame' y el caso de la mujer gigante

La semana especial por el primer aniversario del programa ha tenido su broche de oro con el testimonio de algunas personas que se han sometido al proceso de cambio. Además, Natalia Ferviú ha ayudado a superar sus problemas a Irene, una joven acomplejada con su 1,93 metros de altura. ¡Con lo que le gustaría a muchas personas ser más altas!

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Un reto de 'altura'

‘Cámbiame’ ha querido cerrar su semana de aniversario contando con la presencia en plató de alguno de los casos en los que el cambio ha cambiado la vida de sus receptores. Brenda, Mari Carmen y Olga han hablado de su actual situación. ¿Estarán contentas pasado los meses de haber ido al programa?

Además, Pelayo Díaz, Cristina Rodríguez y Natalia Ferviú se han puesto manos a la obra y han escuchado los alegatos de Machuno, Rafaella e Irene, tres jóvenes con problemáticas muy distintas. Natalia Ferviú ha sido la única estilista conmovida con el caso de Irene, una joven acomplejada con su 1,93 metros de estatura. ¿Habrá acabado con sus inseguridades?

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'Cámbiame', el remedio a los problemas de Brenda, Mari Carmen y Olga

Antes de dar paso a los candidatos, los telespectadores han podido escuchar los testimonios de Brenda, Mari Carmen y Olga, compartiendo todas una idea en común: ‘Cámbiame’ ha sido lo mejor que les ha pasado en mucho tiempo, tanto por fuera como por dentro.

"He aprendido a hablar con mi madre y a no gritarnos", ha declarado Brenda. “Esta experiencia para mí ha sido maravillosa. Por dentro me habéis dado una fuerza que no os podéis imaginar”, ha señalado Mari Carmen. Por su parte, Mari Carmen, ‘la pantera del programa’, ha asegurado que el programa le ha dado una vuelta a su vida de 360º: “¡He llegado a encontrar pareja!".

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El florista que se considera un cardo borriquero

“Echadme abono y regarme porque quiero florecer”. Con esta frase se ha presentado sobre la pasarela Machuno, un florista y artesano de bisutería que quería un cambio para mejorar su imagen. “Soy el cardo borriquero de mi jardín”, ha asegurado. Natalia se ha animado a hacerle un cambio exprés para quitarle de una vez la cortinilla que utiliza para disimular su galopante calvicie.

“Me gusta la ropa de un euro”. Este ha sido el lema de Rafaella, una joven que aseguraba que todo su outfit estaba elaborado con prendas de un euro. “No es que no tenga dinero para comprarme ropa. En realidad, lo que pasa es que cuando entro a una tienda no sé qué me puede gustar tanto como para gastarme el dinero”, ha dicho. “Yendo vestida con 3 euros, ¡vas divina!”, le ha apuntado Natalia.

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Irene 'la alta'

“Las miradas de la gente me hacen sentir como un monstruo”. Esta ha sido la carta de presentación de Irene, una joven que ha arrastrado durante toda su vida un molesto problema: es demasiado alta. “Tengo 19 años y mido 1,93. Desde pequeña, la gente me ha llamado rara y se ha metido mucho conmigo, ya sea por mi forma de vestir o porque estaba muy gordita. Me veo amorfa en el espejo”, ha afirmado.

Natalia ha sido la única de los tres estilistas que ha aceptado el reto de cambiar a una persona tan alta. “Me gustaría ser más femenina. Siempre voy en chándal o con esta ropa. Nunca me he puesto tacones o maquillaje”, ha apuntado.

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'Los niños no querían acercarse a mí'

En el coaching Irene ha abierto un poco más su corazón y ha exteriorizado su complicada historia de miradas furtivas y desprecios constantes. “Tengo el síndrome de Marfan, que hace que mi cuerpo sea más largo de lo normal”, ha indicado. Sin embargo, el mayor problema de la joven es que se ve gorda aun no estándolo por las burlas de los niños en su infancia.

“Cuando era pequeña, en el colegio todos me decían que tenía que adelgazar, que tenía las piernas muy gordas… No tenía amigos. En el parvulario me dejaban en una esquina por ser alta, no querían acercarse a mí. Les daba miedo”, ha asegurado.

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Convertir los complejos en virtudes

Para el cambio Natalia ha escogido una colorida falda en tono pastel para resaltar sus piernas de vértigo, una camiseta de encaje en amarillo pastel y un corte de pelo radical. “Hay que hacer de los complejos virtudes”, ha indicado Cristina tras ver la transformación.

 

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El novio rapero (y bajito)

Aunque sus padres no han querido ir a apoyarla a plató el día del cambio, llegando Irene a asegurar que no se lleva muy bien con su padre, la joven ha recibido la visita de su novio, la persona que le ha devuelto la sonrisa y que le apoya en los malos momentos. Lo llamativo de la situación es que Pablo, que es así como se llama, ¡mide 1,55!

Sé que te lo digo muchas veces, pero te amo, Irene. Eres mi alegría existencial, la persona con la que quiero vivir. Que no haya un final y por siempre ser feliz”, le ha dicho Pablo a Irene por medio de un rap.

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