Álex Ubago: “No me importaría tener otro hijo”

El cantante está feliz con su música y triunfa con su nuevo disco 'Canciones impuntuales', pero tiene claro que sus grandes pasiones son su mujer, María, y los pequeños Pablo y Manuela.

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Nuevo trabajo

Sigue con la misma ilusión que a los 20 años, cuando despachó más de un millón y medio de copias con su debut, '¿Qué pides tú?'

El 5 de mayo lanzó su séptimo disco, 'Canciones impuntuales', once temas que se mueven entre el amor y el desamor. Cuando deja la guitarra, Álex vive por y para su familia: su mujer, María Alcorta, y sus dos niños: Pablo, de cuatro años, y Manuela, de uno.  

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Los pies en el suelo

Tu disco lleva por título ‘Canciones Impuntuales’. ¿Llegan tarde, a deshora?

No (risas). Cuando elegí el repertorio me di cuenta de que     más de la mitad de los temas hablaban de desamor, escritos justo en un momento en el que yo no estoy viviendo eso.

Pero el amor sigue siendo tu inspiración.

Sí, pero ahora creo que escribo más sobre el amor real. Llevo cinco años casado, tengo dos niños, las letras ya no son sobre las mariposas en el estómago, son más maduras.  

Fuiste famoso de un día para otro. ¿Quién te mantuvo con los pies en el suelo?

Mis padres siempre me han guiado. La verdad es que lo siguen haciendo a día de hoy, son una referencia fundamental. Mis hijos ahora tampoco me dejan concentrarme en tonterías, son los que me empujan a la vida real. Hay que relativizar cuando te vienes arriba.  

¿Ser padre te ha cambiado la manera de entender la música?

Desde que tengo a los niños hago todo con más ilusión, más ganas, más pasión. 

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Sus hijos

¿Qué dice tu hijo mayor de tu música? ¿Le gusta?

Ahora empieza a darse cuenta de lo que hace su padre. Pero, vamos, muchas veces le meto al estudio, me atiende un minuto y pasa de mí (risas). 

Si quisieran dedicarse a esto. ¿Qué consejos les darías?

Yo les diría que mejor que les fiche el Real Madrid. Es broma, les aconsejaría que estudiaran, que aprendiesen a tocar instrumentos, canto, que se empapasen de escuchar música…

¿Te gustaría?

Pues no sé qué decirte. Fíjate que yo me dedico a esto, es mi vida, pero quizás preferiría que trabajasen en otra cosa. Me los imagino viajando, todo el día de aquí para allá con la guitarra…. 

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Un padre implicado

¿Eres un padre implicado?

Mucho. Cuando estoy, hago de todo: pañales, biberones, llevarlos al colegio, los busco…

¿Con dos te plantas?

Deberíamos preguntárselo a mi mujer. A mí no me importaría tener uno más. Soy hijo único y creo que tres sería perfecto, pero después de tener dos María dice que se planta. De momento estamos bien así, pero no cerramos esa puerta a la familia numerosa.

A lo largo de tu carrera, ¿cuál es el consejo más valioso que te han dado?

Cuando lancé mi primer disco vendí mucho, pero sabía cuatro acordes. Mi mánager, Iñigo Argomaniz, me dijo: “No te lo creas y sigue formándote.” 

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Su vida dentro de unos años

¿Has vivido altibajos?

Yo tuve la suerte de pillar una época buena, donde se vendían muchos discos, pero también he tenido trabajos menos vendedores. Hay que saber valorar lo que se tiene, independientemente de las cifras. Tengo salud, una familia increíble, puedo dedicarme a lo que me gusta desde hace 16 años. ¿Qué más puedo pedir? 

Podrías ser el yerno ideal. ¿Algún defecto confesable?

Tengo muchos… Soy muy cabezota, alguna vez seguro que he sido egoísta, tengo mi carácter… Yo intento ser una buena persona, y eso es lo que quiero inculcar a mis hijos.

Vives en Donosti. ¿Qué te da la ciudad?

Se está fenomenal. Hubo una época que me planteé mudarme a Madrid, incluso me compré un piso, pero la familia tira mucho. 

¿Cómo te gustaría verte dentro de diez años?

Feliz. Con mi mujer, con mi música, con unos hijos fuertes…¡Y con pelo! (Risas)

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