Operación Triunfo...Operación Fracaso

Ni Pilar Rubio ni el regreso de Nina han salvado a ‘OT 2011’ del naufragio. Analizamos las causas del declive de este ‘talent show’ en horas bajas.

Promesas que no fueron tales

Nos prometieron un programa renovado y lleno de sorpresas. Sin embargo, poco después de su estreno, el concurso agoniza con una audiencia decepcionante y críticas demoledoras en la Red. La gala del 23 de enero fue la menos vista de sus ocho ediciones, con 13,7% de audiencia (buena anotación para otras cadenas, pero no para T5 y menos para lo que cuesta el programa). Sus seguidores la calificaron como “la peor gala de la historia”. ¿A qué se debe este descalabro? Los cambios introducidos en el formato, lejos de aportar
frescura al espacio, lo están dinamitando.

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Pilar Rubio, perdidísima

La antes eficaz reportera, ahora sustituta de Jesús Vázquez al frente del programa, se ganó los comentarios más negativos en el estreno de la 8ª edición. “Sobreactuada (…), poco natural (…), ni siquiera disimula que están todo el rato hablándole por el pinganillo”, son algunas las perlas que se leen en los foros. Lo cierto es que la falta de improvisación de Pilar Rubio, perdidísima en cuanto las cosas se salen de guión, hacen añorar al presentador de ¡Allá tú!

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El cambio de horario y de normas

Trasladar el concurso a la noche del domingo, cuando se emitía tradicionalmente los martes, también ha resultado poco acertado. Es difícil enganchar al público durante 4 horas justo el día antes de volver a madrugar. Las nuevas reglas no son efectivas. Además, las normas del concurso cambian arbitrariamente de una semana a otra. En la Gala 1 se sacaron de la manga que los profesores también nominaban y que, en vez de un expulsado, habría dos. El programa se convirtió en una soporífera sucesión de nominaciones y elecciones de los favoritos del público. Dos horas después del inicio del show, solo habían cantado un par de alumnos. ¿Resultado? La audiencia cambió de canal.

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Risto, ¡vuelve!

Las incorporaciones del jurado tampoco compensan la ausencia de Mejide, verdadero gancho de las tres últimas ediciones. Eva Perales, que ya fue juez en Factor X (Cuatro), intenta sin éxito acercarse a la ironía de Risto; Fernando Argenta, director de El conciertazo, no entiende que el tiempo en televisión es oro y se enrolla como las persianas; Rafa Sánchez, líder de La Unión, pretende aportar la opinión del artista consagrado, pero sus comentarios no pasan de obvios. Para más inri, en la Gala 1, Jaime Terrón, cantante de Melocos, se atrevió a valorar la actuación de los concursantes después de que él mismo desafinara como una grulla en el escenario. Con este percal, la conclusión es clara: ¡Risto, te echamos de menos!

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El rollo señorita Rottenmeier de Nina

La vuelta de la cantante se presentaba también como una de las grandes bazas de esta nueva edición, que busca recuperar el espíritu del primer OT. Craso error. Desde que Nina ha vuelto a la Academia, esta parece más un jardín de infancia que una escuela de artistas: no se puede decir tacos ni fumar, claro. Nada que ver con la locura de Ángel Llàcer, el último director, que animaba a sus alumnos a soltarse el pelo. El rollo Rottenmeier que se gasta Nina difícilmente va a atraer a un público joven que escucha a la irreverente Lady Gaga. Ha llovido mucho desde Rosa y Bisbal…

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Nombres ‘impoxibles’

Para rematar, la credibilidad del concurso como factoría de estrellas ha caído en picado: Mario Álvarez, ganador de la última edición, aún no ha sacado disco. Los rebuscados nombres artísticos de los chicos de esta promoción dudamos que les ayude en su carrera hacia el éxito. Naxxo, Roxio, Alexxa, Alexandra… ¿son pseudónimos o la versión SMS de sus nombres?

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Rubio por Vázquez

Los fans de OT han lamentado profundamente la marcha del presentador de ¡Allá tú! Su relevo, Pilar Rubio, es el blanco de las peores críticas desde que empezó la 8ª edición. “Que coma mucho y duerma bien, porque es un programa muy difícil”, fue el consejo que le dio Vázquez al pasarle el testigo. No sabemos si le ha hecho caso, pero parece claro que, a Pilar, Operación Triunfo se
le ha atragantado.

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Un jurado sin Risto

Muchos decían que el programa se había desvirtuado por su culpa, pero las valoraciones de Mejide a los triunfitos hacían subir el pan y, sobre todo, la audiencia. El nuevo jurado, presidido de nuevo por Noemí Galera (en la foto, junto a Fernando Argenta, Eva Perales y Rafa Sánchez), no está a la altura de su lengua afilada. ¿Cuántas veces hemos oído lo de “has estado correcta, pero esperamos más de ti. Por eso te nominamos”? Con la de la Gala 1 van por lo menos 100…

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NIna o Llàcer

Vale: ella fue el alma de las dos primeras y más exitosas ediciones. Pero, ¿realmente alguien la echaba de menos? El estilo histriónico y anárquico de Ángel Llàcer, su predecesor como director de la Academia, animaba mucho el cotarro, gracias -sobre todo- a sus piques con Mejide y al chat postgala. La corrección política de Nina y su pasado estilo pedagógico en plan “la fama cuesta y hay que sudar”
ya no hay quien se lo trague.

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