Belén Ordóñez, en sus horas más bajas

Las deudas la acechan y sus allegados, que sienten “preocupación extrema por ella”, no saben cómo ayudarla: su salud se debilita día tras día

Le diagnosticaron hace un año un enfisema pulmonar

Desde entonces, Belén Ordóñez no levanta cabeza. Ella no se cuida pese a que, en aquel momento, los médicos le advirtieron de los peligros de continuar con su particular ritmo de vida. La hermana de Carmina no ha modificado en nada sus hábitos, y su estado de salud empeora día tras día.

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Belén ni siquiera ha dejado de fumar

Nos cuentan que Belén ni siquiera ha dejado de fumar y que olvida a menudo colocarse la mascarilla de oxígeno que necesita para respirar. Pero estos no son todos sus problemas. Al parecer, las deudas la acechan y ya no tiene ingresos. Hace un mes, Belén se trasladó a Sevilla junto a su hija. Hasta entonces vivía en un piso alquilado en Torrelodones (Madrid), pero al no poder pagar las cuotas tuvo que marcharse. Ha sido en Sevilla donde han saltado de nuevo las alarmas.

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A punto de asfixiarse

Su círculo cercano está comprobando cómo Belén no ha dejado ninguno de los malos hábitos y algunas compañías que solía frecuentar. Madre e hija cuentan con una amiga que hace las funciones de ‘chica para todo’, que es la que señalan sus íntimos como la más perjudicial para Belén. Sus más allegados hablan de preocupación extrema, sobre todo cuando, en ocasiones, y tras excesos no recomendables, se ‘olvida’ de dormir con la mascarilla. Precisamente uno de esos días su hija estuvo a punto de llamar a urgencias ante el peligro de asfixia que manifestaba la hermana de Carmina Ordóñez.

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No solo sus amigos han mostrado su intranquilidad

Sus vecinos también están espantados. Dicen que las personas que frecuentan la vivienda son para preocuparse. Belén abandonó la capital hispalense hace ya dos años y decidió alquilar el piso que heredó de su padre. Las deudas, al igual que ahora, la tenían absolutamente agobiada (sobre la vivienda hoy aún pesan hipotecas por cientos de miles de euros, embargos y reclamaciones judiciales, incluso por la propia comunidad de propietarios).

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Echó a su inquilino

La casa, por aquel entonces, sufría cortes de luz y agua por los impagos y se encontraba en una situación tan desastrosa que la hacía casi inhabitable. De hecho, los vecinos se quejaban por el miedo a plagas por la acumulación de suciedad. Pese a esto, y gracias a la ayuda de su sobrino Fran, Belén logró alquilarla. Fue un empresario amigo de Fran quien decidió instalarse allí y desembolsar casi 300.000 euros en una reforma que era absolutamente necesaria. Este dinero, por supuesto, fue a cuenta del alquiler y de una futura opción a compra. Pero Belén ha pasado de todo y, en cuanto a vuelto a Sevilla, ha echado a su inquilino. Él la ha demandado.

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Fran no sabe qué hacer

Sin ingresos, la tía de Fran Rivera vive casi únicamente de lo que le dan los demás. En ocasiones come en un restaurante que está justo frente a su casa, y gratis, claro. El negocio pertenece a un buen amigo y ella se aprovecha. Otras veces sus amigas son las que le hacen la compra. Sus sobrinos han tenido con ella un comportamiento intachable. Pero no saben qué más pueden hacer. Francisco incluso le ha propuesto vivir en su finca, pero ella lo ha rechazado. Julián también le ha ofrecido ayuda: “Siempre estaremos a su lado, pero estando como está, debería cuidarse más, al menos, debería dejar de fumar ya.” Belén niega la mayor, pero la gente que la quiere se lleva la manos a la cabeza cuando ven cómo sigue actuando.

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Preocupación por su hija

Parece ser que sus más íntimos no solo están preocupados por Belén, sino que piensan que Belencita, su hija, que ya tiene 28 años, tampoco está pasando por su mejor momento. Madre e hija viven juntas en Sevilla y frecuentan las mismas amistades. Además, la joven (que actualmente no trabaja) estuvo ingresada en la clínica López-Ibor hace unos meses, ya que padecía algunos problemas de salud. Entonces, su primo Francisco se ocupó de todos los gastos.

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Una vida llena de sobresaltos

Pese a haber nacido en una familia adinerada, la vida de Belén Ordóñez no ha sido fácil. Siempre estuvo a la sombra de su hermana Carmina y, cuando esta murió, en 2004, su vida fue de mal en peor. Padeció un cáncer –que superó– y hace un año le diagnosticaron un enfisema pulmonar. Belén se ha casado dos veces, en 1975, con Juan Carlos
Beca, y en 1987, con José Luis Cobo. Tiene un hija, Belencita, de 28 años, fruto de su relación con Curro Ruiz (foto de la derecha).

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