María José Campanario se sentará en el banquillo

“Prefiero ir a la cárcel sabiendo que soy inocente a reconocer que soy culpable para evitar el encarcelamiento”, aseguraba la esposa de Jesulín. Además, añadía: “Estoy muy tranquila”

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Finalmente las escuchas fueron admitidas a trámite

El juez de la Audiencia Provincial de Cádiz Manuel Grosso decidió no anularlas. Por lo tanto, María José Campanario tendrá que sentarse en el banquillo de los acusados y hacer frente a los cargos de fraude a la Seguridad Social que se le imputan. Será el próximo 11 de mayo cuando se reanude el juicio y, durante esa semana, la mujer de Jesulín de Ubrique y su madre, Remedios Torres, tendrán que declarar su “inocencia” ante el juez.

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La familia está tranquila

“Estoy tranquila”, dice Mª José, y apostilla: “Prefiero ir a la cárcel sabiendo que soy inocente a reconocer que soy culpable para evitar el encarcelamiento.” Todo lo que ocurrió durante la jornada del viernes –se refiere a la admisión de las escuchas como prueba–, “no nos ha sorprendido, lo esperábamos”, me comenta la esposa de Jesulín.

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Tienen dignidad

Precisamente, durante el juicio, su abogado Francisco Baena Bocanegra expuso ante el juez que sus clientes habían decidido no pactar su culpabilidad y así librarse de ir a prisión, porque, según comentaron ellas: “No pactamos nuestra dignidad.”

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Un juicio complejo

En estos momentos, todas las personas que han reconocido ante el fiscal su culpabilidad –en total son 16– se encuentran en una encrucijada. Ahora parece que están obligados a declarar en contra de los imputados que no alcanzaron un acuerdo con la Fiscalía, según apunta el abogado del doctor que gestionó supuestamente las bajas médicas, Felipe Meléndez.

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Momentos difíciles

El abogado de Remedios  Torres y Mª José Campanario ha dicho que no es partidario de realizar declaraciones a los medios de comunicación hasta la finalización del juicio, pero sí deja claro que su estrategia “no pasaba por la anulación de las escuchas”.

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Pruebas contundentes

El letrado más mediático del caso presentó ante el juez una nueva prueba: un informe médico forense en el que se muestra cuál era el estado de salud de Remedios Torres cuando solicitó la revisión de su invalidez. Con esta prueba, la suegra de Jesulín de Ubrique quiere demostrar que no estaba fingiendo ninguna enfermedad, y sobre todo, quiere probar que no necesitaba ser suplantada por ninguna persona porque ella misma hubiera pasado perfectamente las pruebas médicas.

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Cariñosos en los recesos

El matador de toros Jesulín de Ubrique decidió hace muchos meses, y así se lo hizo saber a su apoderado, que acudiría casi todos los días al juicio por la Operación Karlos, acompañando a su mujer, Mª José Campanario. ¡Y menos mal que ha cumplido su promesa! Porque la aspirante a odontóloga ha tenido que aguantar todo tipo de insultos a las puertas de los Juzgados de Cádiz. “Ladrones, rastreros, que lo que tenéis que hacer es ir a la cárcel”, eran las frases que más sonaban. El juicio no solo se estaba celebrando dentro de la sala, lo cual fue utilizado por el abogado de María José: Francisco Baena Bocanegra reconoció en su exposición de las cuestiones previas que “hay personas sentadas en este juicio –refiriéndose a MªJosé Campanario y Remedios Torres– que están andando por la calle y pasando por otro proceso que no se lo deseo a nadie”.

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Siempre unidos

Pero lo que no captaron las cámaras de televisión ni los fotógrafos fueron los besos y abrazos que el matrimonio se dio en cada uno de los descansos del juicio. Todas estas muestras de cariño dejaban claro que ellos, pese al delicado momento que atraviesan por el juicio, están más unidos que nunca. ¿Qué dirán ahora todos los que apostaban por una separación inmediata? Salían los primeros, se miraban, cuchicheaban entre ellos y, por supuesto, apoyaban a Remedios Torres, la más débil y nerviosa. Su marido, José, no ha podido acompañarla. “Se ha quedado con los niños”, confesó.

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Jesulín aguantó con entereza

Parece que ella no tenía tan claro que su esposo pudiera aguantar los insultos con la misma entereza que aguantó Jesulín. Según me confesó él mismo en los pasillos de la Audiencia Provincial de Cádiz:  “Me gritaban: ¡Maricón, que no quieres a tu hija!”

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Baños indiscretos

Donde verdaderamente sucedía lo más curioso del juicio fue en los baños. Los diez minutos de receso que el juez concedía cada dos horas, eran aprovechados por imputados y periodistas para acudir a ellos. Y en las colas se producían extrañas e incómodas coincidencias como por ejemplo: Elisa Calvente, novia de Carlos Carretero –organizador de la trama del fraude a la Seguridad Social– frente a Remedios Torres. “Vaya por Dios”, decía la madre de Campanario.

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Habrá que esperar

Fue precisamente en ese descanso cuando Elisa Calvente confesó: “Estoy muy tranquila porque yo ya he pactado mi culpabilidad: dos años de prisión y unos cuantos meses pagando seis euros diarios”. Desde luego, con su pelo suelto y sus brackets recién puestos, daba la sensación de que acudía a una reunión social en vez de enfrentarse a un juicio. “Yo estoy muy satisfecha. No tengo por qué preocuparme”, continuaba. “Mi novio ha pactado cuatro años y medio y también está muy contento”. No es para menos, según me dijo la abogada de otra de la imputadas: “Con los meses que ha permanecido en la cárcel y, si tiene buena conducta, Carretero apenas cumplirá un año de prisión”.

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¿Cómo saldrá todo?

Entre pasillo y pasillo también se produjo otro choque interesante: Jesulín y el ‘El Turronero’. El primer día apenas se dirigieron la palabra, pero el viernes la cosa cambió e incluso bromearon. La procesión debe ir por dentro. Hay que recordar que la implicación de Campanario y su madre en la Operación Karlos comenzó en una cena en Castellón donde El Turronero preguntó a Remedios si trabajaba. ¿Cuántas veces se habrán arrepentido de esa coincidencia?

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