Declaraciones exclusivas de Campanario: "La suerte está echada"

María José utilizó su derecho al alegato final para proclamar su inocencia: “No he cometido ninguno de los delitos que se me imputan”

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Llegó la hora de la verdad

El juicio por la Operación Karlos, en el que el fiscal solicita para María José Campanario y su madre dos años y nueve meses de prisión, ha quedado visto para sentencia. Ya no se puede hacer nada. “Tan sólo esperar a que el juez se pronuncie y confiar en la justicia”, me dijo la mujer de Jesulín.

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No era momento para euforias

La sensación, ya expuestos los alegatos finales, era positiva. María José se armó de valor para ejercer su derecho a expresar la última palabra. Esta vez, aguantó las lágrimas cuando le dijo al juez: “Me gustaría añadir que he llegado hasta aquí, que he llegado hasta el final, que he defendido mi inocencia desde el principio, que he mantenido mi declaración desde el principio, que yo no entiendo de leyes, no entiendo de pactos, pero sí entiendo una cosa: que soy inocente. No he cometido ninguno de los delitos que me imputan y así lo he mantenido y así lo voy a seguir defendiendo.”

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Víctimas de engaño

Han sido cinco años de juicio mediático y, como dijo su abogado, Baena Bocanegra: “la Operación Karlos sin Campanario no sería lo mismo, de qué si no íbamos a tener 90 periodistas y la Administración Pública se iba a gastar 600.000 euros.” Su letrado lo dejó claro: “Por ello tengo que reconocer que éste es el juicio de la Campa y su madre, y lo digo de verdad con tristeza.”

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La mujer de Jesulín lloró

Fueron más de diez minutos cuando Baena dijo que “la bandera Campanario” se había colado en el tribunal y aseguraba “que este clima mediático le ha pasado una dura cuenta”. El abogado recordó que, en el escrito inicial del Ministerio Fiscal, “se situaba a mi representada en la cúpula” de la trama, y ahora que se ha anulado el delito de suplantación y cohecho y que el delito de estafa –según el fiscal– ha quedado en grado de tentativa, a María José y Remedios les piden una pena muy superior que a otros imputados con los mismos delitos. “¿Por qué no son iguales? ¿Qué ocurre aquí?”, se preguntó.

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Una situación incómoda

En ese momento, María José cogió un pañuelo de su bolso, y corrigió su postura, como si quisiera erguirse para mirar fijamente a su abogado. “La silla es incómoda, me resbalo y el aire acondicionado nos da de lleno”, me explicó una vez terminado el juicio.

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Se siente respaldada

Se incorporó cuando escuchó preguntar a su abogado: “¿Por qué estaba imputada en el delito de falsedad documental? ¿Qué tiene que ver?” Baena continuó: “Usted sabe que la solidaridad delictiva no se sostiene en pie.” El abogado también argumentó que “no ha quedado probado que María José pagase 18.000 euros” y aseguró que Carretero dio dos versiones, una en su detención y otra tras ‘el pacto’ con la fiscalía.

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Un mal trago

Así, si bien en una de las conversaciones telefónicas, él decía que María José le tenía “que endiñar 4 millones de pesetas”, lo cierto es que no se ha probado el pago. Así, señaló Baena: “La única que ha traído un extracto bancario de 9.000 euros ha sido mi representada.” Y concluyó que, en este país, “existe la libertad de honorarios” y que ella pagó por la gestión. Además, como el mismo fiscal había dicho, en caso de ser probada la inocencia de madre e hija, “efectivamente han sido víctimas de un engaño” por parte del señor Carretero.

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Remedios lloró

El abogado, punto por punto, fue desmontando cada una de las acusaciones del fiscal, Juan Bosco Anet, contra Remedios. Arremetió duramente contra la acusación y les indicó que las imputaciones finales a sus clientas no pueden estar basadas en hipótesis: “No caben pinceladas… ni tampoco mantener un juego conjetural o reflexiones domésticas.”

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Se apoyan

La madre de Campanario no pudo evitar llorar cuando escuchó decir a su abogado que “tuvo que dejar de estudiar a los diez años” y, por lo tanto, “desde su escasa habilidad cultural” no sabría distinguir entre incapacidad laboral y revisión de invalidez. Sin embargo, cuando la detienen y declara ante el juez, insiste hasta en once ocasiones que lo que ella pretendía era una revisión de su minusvalía y no habla de incapacidad laboral.

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Juntas ante todo

Baena alegó que la acusación no podía dejar pasar por alto que hasta un guardia civil en su declaración dijo claramente que “la firma de Remedios Torres había sido falsificada” y recalcó que otro de los imputados, Salvador Macías, había reconocido que él había firmado documentos en nombre de Torres.

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Confía en la justicia

Durante todo el proceso, María José ha estado acompañada por su marido. Jesús no ha fallado. Es más, ha estado pendiente de cada detalle del juicio, pero lo que el diestro ha demostrado a capa y espada es que está al cien por cien con su mujer: que la quiere, que no hay crisis y que no se van a separar. Son una pareja estable, con un proyecto de futuro.

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Valorando

Tras la celebración del juicio, pedimos a María José que me hiciese una valoración y, utilizando el argot taurino, me dijo: “Confío en la justicia. La suerte está echada.” Que así sea.

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Jesulín, siempre a su lado

Estuvo con ella el primer día de juicio. Desde aquel 11 de abril y hasta el día 10 de junio, cuando quedó visto para sentencia, Jesús no se ha separado de su esposa. Ha sido el gran apoyo, no sólo de María José, sino también de su suegra, Remedios.

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Los matices me hacen inocente

Armándose de valor, María José Campanario utilizó su derecho
al alegato final el pasado viernes 10 de junio y volvió a hablar ante el juez que lleva el caso de la Operación Karlos. En él proclamó su inocencia: “No entiendo de leyes, no entiendo de pactos, pero sí entiendo una cosa, que soy inocente. No he cometido ninguno de los delitos que me imputan y así lo he mantenido y así lo voy a seguir defendiendo.”
Además, en uno de los recesos, también comentó: “En esta vida hay muchos matices, y los matices son los que me hacen inocente.” Después, le tocó el turno a Carlos Carretero, supuesto cerebro de la trama: “Quiero pedir perdón públicamente por todo el daño que he hecho.”

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