GH VIP 6: Mónica Hoyos y Miriam Saavedra ¡han conseguido hacer las paces... o casi!

Las dos grandes hermanas peruanas han conseguido acercar posturas tomando le té en Guadalix después de prometérselo a Jorge Javier Vázquez, pero las cosas, finalmente se han torcido "ligeramente"...

Mónica Hoyos y Miriam Saavedra hacen las paces en GH VIP 6
Mediaset

Hay cosas en la vida que a muchos nos parecen imposibles, como que de repente nos salgan alas y podamos volar, llegar a fin de mes con 600 euros o que Mónica Hoyos y Miriam Saavedra hicieran las paces. Y oye, al final va a ser que una de esas tres cosas no iba a ser tan imposible, porque las dos ex de Carlos Lozano ¡han acercado posturas! Vale que ni siquiera se han tocado, pero al menos sí que se han sentado a hablar para tratar de arreglar sus diferencias... pero no con demasiado éxito. Eso sí, no podemos negar que se trata de un paso fundamental para intentar que no se maten en la Casa (y no podemos asegurar del todo que no acabe corriendo la sangre antes de llegar al ecuador de la edición...).

¿Y qué se han dicho? Todo empezó en tono de broma con Jorge Javier Vázquez prometiéndoles que si sentaban durante 10 minutos a decirse cosas buenas mientras tomaban el 'té de la Paz', podrían recuperar el baño y la lavadora... y con lo que se han dicho, no sabemos si habrán ganado algo o, encima, lo habrán perdido... ¡porque qué tensión!

Las dos peruanas empezaban de lo más civilizadas (aunque claramente incómodas) intentando buscar un tema en común que no les hiciera discutir, como su país de origen, pero ni con esas: pronto las tensiones empezaron a saltar por los aires y, aunque no llegaron a perder las formas, les faltó el canto de un duro...

Miriam: Yo estaba viviendo ahí con Carlos...

Mónica: En... mi casa

Miriam: Sí... bueno, en la parte de arriba. Noe tu piso. ¡No vayas a pensar mal...!

Mónica: No pasa nada, se pagaba el alquiler. Mientras pague, puede vivir quien quiera

Primer asalto superado, pero las diferencias no tardaron en aparecer, y eso que Miriam estaba tratando de echarle un capote por ser buena madre:

Miriam: Tú saliste embarazada muy joven, ¿no? Déjame decirte que yo siempre se lo comenté a mi ex, que creo que siempre has sido muy buena madre.

Mónica: No entres ahí, que no quiero discutir.

Miriam: ¿Por qué piensas que vas a discutir?

Mónica: Porque yo tengo una forma de pensar y mi corazón no puede fingir.

Miriam: ¿Tú piensas que yo te he juzgado por eso...? Pues fíjate que no.

Mónica: Vamos a seguir y más adelante, si quieres... pero ahora vamos a hacer esta charla amena, que va a ser bueno para las dos.

Miriam: Sí, pero creo que hay cosas que no se pueden decir si no las puedes probar.

Al final el civismo del principio pasó a la historia, y en el tercer asalto, las dos ya no podían estar más distanciadas de hacer las paces. ¡Con lo que prometía la tarde...!

Mónica: No quiero entrar en terrenos pantanosos, Miriam.

Miriam: ¿Qué cosas has visto sobre mí?

Mónica:Las entrevistas que has hecho sobre tus novios.

Miriam: Sólo he hecho dos entrevistas, y una no te la tengo por qué explicar. Han sido mis parejas, nunca he hablado mal de ellos, y en una de ellas dije lo que pasó. Me parece absurdo, porque a ti tampoco te debería importar (lo que diga) sobre mis novios...

Mónica: Me estás preguntando y yo te estoy contestando. No quiero entrar en eso.

Miriam: No es que no quieras entrar, es que ya estamos, pero como se pasó el tiempo y no quieres seguir hablando del tema, no discutamos, y otro día seguimos tomando el té.

Al final, la conversación no dio para los 10 minutos que pedía Jorge Javier, sino para 25, y aunque no fuera muy fructífera, hay que reconocerles que el no acabar a gritos y otorgarse 15 minutos más de conversación sin tirarse los trastos a la cabeza es un ejercicio casi de medalla olímpica para ellas...

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