Suso hace balance de su paso por 'GH VIP 6': ''No me apetece vivir la final, no tengo ilusión''

Los finalistas de 'GH VIP 6' han tenido que hacer balance de los momentos, tanto buenos como malos, que han marcado su paso por la casa de Guadalix. ¿Cuáles han sido para ellos los acontecimientos más destacados de su concurso?

Los mejores y los peores momentos de los finalistas de 'GH VIP 6'
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Una de las novedades de la presente edición de ‘GH VIP’ ha sido exponer a los concursantes a su ‘curva de la vida’, o lo que es lo mismo, proponerles que dibujaran una gráfica en la que expusieran los puntos más importantes de su experiencia vital, tanto para bien como para mal. A las puertas de la final, la organización del programa les pidió a los finalistas que hicieran lo mismo, pero centrándose tan solo en su paso por el reality. El primero en enfrentarse a su repaso fue Suso, dibujando una curva plagada de altibajos.

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Su primera decepción llegó nada más entrar, cuando vio que la casa no era tan lujosa como esperaba. Sin embargo, enseguida remontó gracias a su floreciente historia de amor con Aurah. “Empecé a tener ilusión hasta que un día conseguí besarla debajo del edredón. Para mí fue algo muy bonito, sentí un flechazo hacia ella que no quería ver porque no podía ser real. Tan solo llevábamos una semana de concurso”, recordó.

Pese a ello, lejos de aprovechar todo lo bueno que le podía aportar su relación, comenzaron a surgir en él las inseguridades y los miedos. “El amor me estaba volviendo pequeño y débil”, indicó. “Yo nunca me había enamorado y no sabía gestionarlo”. Tanto es así, que llegó un momento en el que tocó fondo. Gracias a una conversación con el Súper pudo remontar y dejar a un lado sus prejuicios hacia Aurah, produciéndose el momento álgido de su relación, el cual se vio truncado por la expulsión de la canaria.

Para mí, todo mi concurso ha sido Aurah. Me he centrado en mi relación y de ahí no he podido salir. Su expulsión fue como si me hubieran clavado un puñal en el corazón. Sinceramente, hubiera preferido irme yo. No me apetece vivir la final, no tengo ilusión", aseguró.

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Por su parte, Miriam optó por hacer un repaso de su concurso dejando a un lado los malos rollos y los rencores. Aunque reconoció que sufrió un gran golpe en su recibimiento, es consciente que la manera en la que entró puede ser que no les gustara. En esos duros días, encontró su tabla de salvación en los animales, hasta que pudo hacer amistad con algunos de sus compañeros, como Verdeliss, Aramís Fuster o Isa Pantoja. No obstante, su primera nominación, en la que competía contra la hija de Isabel Pantoja, le llevó a desanimarse por completo.

Dolida con que la bruja le retirara su apoyo de un día para otro, agradece que el destino pusiera en su vida a alguien como Verdeliss, siendo su expulsión su momento más duro en el concurso. Tras destacar también su amistad con El Koala, explicó que no le gustó nada enemistarse con Ángel Garó. “En un momento llegué incluso a tenerle admiración. Es un señor muy culto, muy sabio… Me duele mucho discutir con la gente a la que tengo aprecio”, expuso. A pesar de sus continuas discusiones, la peruana recuerda grandes momentos dentro de la casa, como la llamada que le hizo su madre, sus experimentos en la cocina o las divertidas fiestas nocturnas. Antes de acabar y con lágrimas en los ojos, confesó que llegar a la final había sido su punto más álgido dentro del concurso: “Si no fuera por la gente que, a pesar de mis errores, ha confiado en mí, no hubiese podido llegar a donde estoy. Lo único que puedo decir es gracias”.

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Sin duda, el más original de todos fue El Koala, quien dibujó una línea recta en la que representó algunos aspectos importantes para él: los animales, sus compañeros, el coche de la prueba de ‘Grease’ y el bellotero del jardín. “Mi paso por la casa yo lo veo muy positivo”, señaló el cantante, recordando los momentos de felicidad que pasó con los animales: “Me aportaban un cariño incondicional”.

Sobre el árbol que preside el jardín, explicó que “hablar con el bellotero y hacer collares con bellotas me ha servido como terapia. Una forma de tener paz y tranquilidad”. Debajo de la línea recta escribió algunas de las palabras que definen su experiencia: “He sido feliz, estoy agradecido. Me he sentido querido, aunque a veces dolido, como por ejemplo cuando se produjo la expulsión de Verdeliss. Ella debería de haber sido finalista”.

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