Raquel Sánchez Silva: “Yo no he tenido crisis de los 40, a mí me vino un tsunami”

 A sus 41 años, la presentadora ha superado momentos difíciles, pero lejos de caer, Raquel asegura: “Me levanto mirando sólo lo bonito”

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No soy una persona hermética

La vida de Raquel Sánchez Silva en este último año ha sido un camino de espinas. Al trágico fallecimiento de su marido, Mario Biondo, hace un año, ha tenido que sumar la incomprensión de su familia política. El pasado 13 de junio, la extremeña tuvo que testificar en los juzgados por la muerte de Mario a petición de los padres del cámara. Lejos de hundirse, Raquel muestra una amplia sonrisa a la vida: “La verdadera libertad es que nadie pueda entrar en lo que hay dentro de ti.”, asegura.
¿Cuándo decidiste escribir una novela?
Siempre la quise escribir, desde que era una cría. En Plasencia me presentaba a concursos literarios, pero no gané ninguno. Nunca supe si sería capaz de escribir algo de lo que me sintiera lo suficientemente orgullosa para publicarlo, hasta ahora.
¿Quiénes fueron tus primeros críticos?
Mis amigos. Sabía que si la novela no merecía la pena, la metería en un cajón. Pero vi que la novela me enganchaba y mis amigos me dijeron que no tuviera complejo porque la historia era bonita.
La primera persona que leyó tu libro fue Matías, tu pareja, ¿qué te dijo?
De Matías no quiero hablar. Todo el mundo sabe que mi experiencia no ha sido buena. Yo me casé y permití que todo el mundo hiciera fotos. Luego he pagado muy caro mi apertura. Me han hecho mucho daño. Ahora me quiero cuidar. Ya bastante me he llevado como para exponerme más.
¿Eso podría hacer de ti una persona hermética?
No soy hermética. Yo hablo de todo, menos de lo que pasa en mi vida íntima.

 

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Hay hombres que manipulan a las mujeres

¿Tú crees que existen hombres tan misteriosos y sensuales como el que describes en tu libro?
Sí. Hay hombres que manipulan a las mujeres. Son capaces de explorar sus carencias y aprovecharse de ellas. 
¿Y tú te has encontrado con uno de esos?
No, ¡por Dios! Cuando eres adolescente puede que des con un chico con más experiencia que tú y sufras mucho. 
¿Tú has vivido la crisis de los 40 como tu personaje?
Yo no he tenido crisis de los 40, a mí me ha venido todo junto. A mí me ha venido un tsunami y ya está. Yo creo que la crisis no tiene una edad. Pero sí es verdad que hay un momento en tu vida que te replanteas tu vida.
¿Y cómo lo has superado?
Si algo he aprendido de mi vida y experiencias es que tengo que sentirme feliz cada día que me levanto y fijarme en todo lo bonito que tengo alrededor.

 

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Hacer planes no sirve de nada

¿Cómo pasas páginas?
‘Pasar página’, es un título de Prensa. La vida no es una revista. Más que cerrar página, lo malo que te pasa, lo integras en tu vida con el mayor cariño, amor y comprensión.
¿Y si hay personas que no te dejan seguir tu vida porque se aferran al pasado?
La decisión siempre es tuya. Los ruidos están, pero hay que situarlos en el lugar que se merecen y dejar sólo el sonido que quieres escuchar. Pase lo que pase, sólo lo puedes controlar tú. Y ahí no hay nadie que pueda entrar. Ese es un ejercicio muy importante. La verdadera libertad es que nadie pueda entrar en lo que hay dentro de ti.
¿El amor y la pasión son compatibles?
Claro que sí. Ojalá todos podamos vivir amores apasionados. La pasión hay que vivirla y es arriesgada, pero si te equivocas, no pasa nada.
¿Crees en el flechazo?
Creo en el flechazo, creo en el amor construido a través del tiempo y creo en los amores de amigos que finalmente acaban juntos… Creo en todo. Siempre creo en lo inesperado. Hacer planes no sirve de nada. La vida nunca va a ser como tú te la imaginaste. Jamás.

 

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Quiero llegar a viejita llena de esperanza e ilusión

¿Por qué te gusta tanto el personaje de Aurora?
Yo quiero llegar a viejita siendo alguien que no moleste y generosa que se preocupe por el futuro de su hija. Llegar llena de esperanza, ilusión...
¿Te ves madre como ella?
Sólo puedo decir que… la vida me sorprenda.
En los agradecimientos del libro está Iñaki Gabilondo, ¿es amigo?
Siempre he admirado a Iñaki y cuando coincidí con él en Cuatro, nos hicimos amigos. Él es mi mentor, mi consejero, le quiero mucho. Con mis amigos no tengo que pensar. Levanto el teléfono y sólo tengo que pedir ayuda.
¿Quién te hacía el estilismo en Supervivientes?
Son míos, aunque Susana García me ha ayudado. Yo le pasé referencias de mujeres guerreras. Me siento guerrera y soldado. Aunque se tenga la autoestima baja, hay que saber que hay que pelear todos los días. Si tengo que luchar lucho y si tengo que combatir combato, pero me gustan los tiempos de paz.

 

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He tenido una disciplina salvaje para escribir esta novela

¿Para escribir una novela hay que ser disciplinada?
He tenido una disciplina salvaje. La terminé en Honduras compaginando Supervivientes. Llegaba hecha un ‘cristo’ de los rodajes y me ponía a escribir, dormía muy poco… Pero todas las aventuras que me cuestan, después  merecen la pena.
¿Qué hay de realidad y de ficción en tu obra?
De realidad hay poco, porque necesitaba distanciarme de la realidad. Me hubiera dado pudor ser la protagonista, me parece egoísta y no va conmigo. Tengo una vida maravillosa, llena de gente que me quiere, pero evidentemente hay lágrimas, momentos duros, la manera de entender el amor y experiencias de mi infancia que son referencias de mi vida que están ahí plasmadas.
¿Como cuando la protagonista de niña espiaba por el otro teléfono de la casa?
Sí. Cuando sonaba el teléfono, yo iba y lo cogía en la otra habitación. Los niños son curiosos, los niños miran, son como los gatos.
¿A quién espiabas tú?
A cualquiera. Era un juego divertido, pero siempre fui muy ordenada y nunca me he metido en las conversaciones de los demás. Mi momento espía era asomarme para ver las películas de dos rombos.
¿Vamos que no eres cotilla?
Soy muy poco cotilla. El contenido privado lo he respetado mucho. Siempre he sido muy mía, de mis soledades, de mis cosas. Si  no me lo quieren contar, yo no pregunto. Pero siempre estoy ahí para los que quiero

 

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Un look cuidado de Raquel

El equipo de ‘Beauty Station’ (Calle de las Infantas, 32 Tel. 915 21 44 96, www.beautystationmadrid.com) fue el encargado del maquillaje y la peluquería de Raquel. De izda. a dcha.: Isi Contreras, Dtor. creativo, Carmen Mérida, maquillaje y Sergio Pulloa, peluquería.
María Álvarez fue la estilista que se informó sobre los diseñadores preferidos de la autora y buscó los look más acordes a su estilo. (Vestido vaporoso, de Ion Fiz, top crop y falda de Amaya Arzuaga, con sandalias de Zara y shorts y americana, de BDBA.
Y el fotógrafo que captó la esencia de Raquel fue Pablo Sarabia.

 

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