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Lydia Bosch, el peor escándalo de su vida

El proceso de divorcio había comenzado hace dos semanas. Ella pide 21.000 euros y el 80 por ciento de los bienes.

A Alberto Martín, reconocido y acaudalado arquitecto, padre de dos hijos de Lydia Bosch, fue detenido cuando regresaba de jugar al tenis, y conducido por la fuerza pública hasta la comisaría de Pozuelo de Alarcón (Madrid) el pasado 28 de abril. Pasó la noche en el calabozo.

Horas antes, Lydia Bosch le había denunciado “por abusos”, según consta en el comunicado remitido a los medios por su representante legal, Susana Moya, el jueves 30 de abril. En el mismo escrito, la letrada habla de la resolución tomada por la jueza: “Practicadas las primeras diligencias de instrucción, en el día de ayer –29 de abril de 2009– se ha dictado Auto por el Juzgado de Instrucción nº 1 de Pozuelo de Alarcón acordando la libertad PROVISIONAL del Sr. Martín Caballero, que debe comparecer apud acta en dicho juzgado los días 1 de cada mes. Es decir, no se ha archivado la denuncia, sino todo lo contrario.”

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Otro comunicado, en esta ocasión difundido por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que reprodujeron TVE y el diario ABC, entre otros medios, dice: “El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 1 de Pozuelo de Alarcón, tras tomar declaración a Alberto Martín, presuntamente implicado en un delito de abusos sexuales a una menor, ha resuelto su puesta en libertad sin medidas cautelares y ha denegado la solicitud de alejamiento que reclamaba Lydia Bosch en calidad de tutora de la menor.” Sin embargo, la abogada de Lydia matiza: “La jueza ha desestimado la orden de alejamiento, pero ya está recurrida.”

El arquitecto salió de la comisaría el miércoles, después de pasar toda la noche en el calabozo. En principio valoró pedir el Habeas Corpus (derecho a declarar inmediatamente ante el juez), pero sus asesores se lo desaconsejaron una vez conocida la naturaleza de la denuncia. Así que se personó ante la jueza a la mañana siguiente y negó todos los hechos.

Una vez en la calle, su primera intención fue ir al domicilio conyugal pero, al parecer, sus asesores le hicieron desistir: en su casa aún permanecía Lydia Bosch con los hijos. El jueves, sin embargo, Alberto sí se instaló allí. La actriz había dejado el domicilio familiar, tras dejar una nota, para instalarse en la finca de una amiga, fuera de Madrid.

El arquitecto prepara una querella contra la actriz, “encaminada a reparar la injusta situación padecida”, según manifiesta en un comunicado. Alberto “niega rotundamente la veracidad de los hechos imputados” y tacha de “calumniosa” la denuncia interpuesta por la que a día de hoy sigue siendo su esposa. Además, parece estar convencido de que el único motivo por el que ella le ha puesto una denuncia “por abusos a una menor” reside en su negativa a acceder a las pretensiones de la actriz en el proceso de divorcio, iniciado el pasado 17 de abril.

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La custodia de los hijos
Ella solicita 21.000 euros mensuales, el 80 por ciento de las propiedades comunes y la custodia de los hijos nacidos del matrimonio, según fuentes cercanas a la pareja.
En su comunicado, él tacha este convenio regulador de “manifiestamente abusivo”. El todavía marido de la actriz, a través de sus representantes legales, manifestó el pasado viernes que la jueza entiende que los hechos denunciados tienen una “falta de solvencia”, tal y como evidencian su “inmediata puesta en libertad sin fianza” y “la denegación de las medidas cautelares exclusivamente solicitadas por la denunciante”.
Recordemos que Lydia, además, había solicitado una orden de alejamiento familiar. Alberto Martín resalta en su escrito el hecho de que tal denegación haya sido apoyada por el Ministerio Fiscal.

“Crisis familiar”
El auto al que esta revista ha tenido acceso parece coincidir con la conclusión de Martín al afirmar la “evidente existencia de un trasfondo sobre la resolución del procedimiento de familia iniciado por la denunciante tras haberse roto las negociaciones encaminadas a la solución consensuada de la crisis familiar”.
Es decir, Alberto Martín niega haber abusado de nadie, asegura que la jueza le ha dado la razón y se la ha quitado a su todavía mujer. Además, acusa a Lydia de hacerlo todo como medida de presión para que accediera a las condiciones de divorcio que ésta le imponía.

Muy seria y más delgada
La actriz está “rota de dolor” con esta situación, según nos contó el pasado jueves su propia abogada. Sólo unos días antes de que estallara el escándalo, el día 23, la vimos cabizbaja, muy seria y más delgada, saliendo del despacho de su letrada en el centro de la capital (en las fotografías que acompañan a este reportaje).
El matrimonio no funcionaba desde hace tiempo, según amigos de la pareja. Al parecer, él intentaba controlar los movimientos de su esposa. “Incluso le pidió que contratara a una entrenadora personal, no quería que fuese un hombre”, dicen. La imagen idílica de familia unida no se correspondía con lo que pasaba realmente de puertas adentro. El enfrentamiento no ha hecho más que empezar. Los procesos siguen abiertos…

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