Cómo nos afecta el cambio de hora

El domingo 25 comienza el horario primaveral. ¿Cómo podemos minimizar el cansancio o el insomnio que puede producir el cambio de hora?

El domingo 25, a las 2:00 de la mañana, adelantaremos los relojes una hora. Según el doctor Eduard Estivill, especialista europeo en Medicina del Sueño, “la hora perdida en el cambio de horario primaveral puede provocar pequeños trastornos de salud, sobre todo en nuestro ritmo de vigilia y sueño”.
¿Cómo adaptarnos al nuevo horario primaveral? Desde la Fundación Estivill Sueño y Aquilea apuntan unas claves para minimizar los efectos y ayudarnos a conciliar el sueño: dos horas antes de ir a la cama, evitar la tecnología. Es conveniente no consultar redes sociales (Whatsapp, Facebook, Twitter) antes de dormir. También se aconseja desconectar de contenidos relacionados con el trabajo, como correos electrónicos. También ayuda seguir unas rutinas: ir a la cama y levantarnos a la misma hora. Esto favorece el sueño (los ritmos circadianos). En cuanto al deporte, la sensación de bienestar físico y emocional que nos genera es muy positiva, pero hay que evitar la práctica deportiva más tarde de las 19:00 porque nos mantendrá activas y despiertas.
Hay que recordar que un 70% de la población en España tiene problemas de insomnio. La Organización Mundial de la Salud recomienda, en adultos, dormir entre 7 y 8 horas al día.

El desajuste del horario: ¿cómo repercute en los niños?
El cambio de horario de verano comporta más desajustes que el de invierno. Según Estivill, “el cuerpo humano tiene menos dificultades para adaptarse a un día de 25 horas (inicio del horario de invierno), que a un día de 23 (inicio del horario de primavera).” Para minimizar los efectos en los niños, en bebés en edad de lactancia y en los mayores, es conveniente un cambio escalonado de rutinas. El doctor aconseja: “Realizar un ajuste paulatino de unos 15 minutos al día durante las 4 jornadas previas al cambio horario para que éste sea imperceptible.”

Cenas más ligeras
Para un buen descanso nocturno, es recomendable cenar unas dos horas antes de ir a la cama. Lo ideal es preparar una cena ligera a base de verduras y alimentos ricos en triptófano, un aminoácido que ayuda a regular el sueño. (Pescado, huevos, pollo, pavo, espinacas, calabaza, lácteos).
¿Qué debemos evitar en las cenas? Fritos, grasas y excitantes, como café, té o chocolate, que mantienen nuestro sistema nervioso activado y que pueden dificultar la relación para el sueño.

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