Los príncipes de Asturias y otros juegos de tronos

En todas las casas cuecen habas, en las Reales también. Curran, se divierten, meten la pata…

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Guillermo de Inglaterra, ¡menudo pájaro!

¡Qué dispuesto es para todo! El duque de Cambridge ayudó a sostener un gavilán y no le tembló ni un dedo. Tan comprometido con la Naturaleza como su padre, Carlos, el Príncipe se mostró firme. Eso sí, tenía un gesto en plan ‘¿le habéis dado de comer, no?’...

 

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El príncipe Eduardo, pasión taurina

Tenemos claro lo qué pensarán los antitaurinos de esta imagen… El hijo pequeño de Isabel II se plantó una corbata con toreros y capotes para inaugurar una biblioteca. ¿No debería haber elegido algo más sobrio? Se ve que detrás de esa cara de palo hay un cachondo mental… 

 

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Alberto de Mónaco, ¿tienes fuego?

Un pastón en tela han tenido que pagar para hacerle a Alberto el chándal con el que participó en la carrera de relevos de la antorcha olímpica, en Sochi (Rusia), anfitriona de los Juegos Olímpicos de Invierno. Con cara de frío y de esfuerzo, Alberto y su tripa oculta bajo la chaqueta, al menos quemó unas calorías...

 

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Mette-Marit, pesadilla en la cocina…

La mujer de Haakon de Noruega se plantó el delantal y demostró su destreza con el horno. Las ayudantes que le acompañaban no le quitaban ojo… ¿Qué diría Chicote si la viera con esa melena suelta en la cocina?

 

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Los príncipes de Asturias, una familia feliz

Hay que reconocer que Letizia se ha portado como una campeona en el ingreso de su suegro: ha sonreído a la prensa; nos ha enseñado a sus pequeñas; y ha zanjado su supuesta crisis con el Príncipe. ¡Tú sí que vales! 

 

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Victoria de Suecia, ¿y tú qué miras?

Impecable y muy elegante, la heredera al Trono agarró unos prismáticos en una visita a un parque de las ciencias en Suecia y se quedó ensimismada mirando por las lentes. ¿Qué vería: una estrella fugaz, un eclipse solar o a Hugh Jackman de running por el parque?

 

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El Papa Francisco, ¡soy minero!

El nuevo Papa es tan humilde que no le importa meterse en el fango. Francisco se colocó el casco que le regaló un parado para adentrarse en una mina de Cerdeña (Italia). El hábito blanco debió de acabar…

 

 

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Matilde de Bélgica, en una nube

Desde que se ha convertido en reina, Matilde luce una sonrisa tontorrona en todos sus apariciones públicas. Está tan despistada que casi se le sube la falda en su visita a Limburg (Países Bajos).

 

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